Asesinato de Alejandro Treuquil: el desprecio por las vidas de los mapuches

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En el contexto de la brutalidad policial en Estados Unidos, que ha repercutido en todo el planeta, surgen historias como la de Alejandro Treuquil en Chile. Su asesinato aún está bajo investigación, pero declaraciones de su familia certifican que el líder mapuche era regularmente acosado y amenazado de muerte por policías de Carabineros. Otro dirigente mapuche, Camilo Catrillanca, fue también asesinado, en 2018, por un funcionario policial. El antropólogo Enrique Antileo, también mapuche, analiza para COHA el crimen que quita la vida a un padre de familia y luchador por los derechos de su comunidad ancestral. La brutalidad policial es un problema continental, que afecta gravemente a las comunidades más vulnerables.

Por Enrique Antileo Baeza
Desde Chile

El pasado 4 de junio, el werken (vocero) de la Comunidad We Newen, Alejandro Treuquil, fue asesinado por impactos de balas ejecutados por desconocidos mientras buscaba su caballo, resultando además tres otras personas heridas en el incidente. Todo esto en la localidad de Collipulli, región de la Araucanía (sur de Chile), Wallmapu.

Antonio con su esposa e hijos (Crédito foto: familia de Antonio).

El hecho, desde la perspectiva de sus cercanos, se relaciona con una serie de amenazas recibidas por parte Carabineros de Chile y de grupos paramilitares que hostigan constantemente a comunidades organizadas en los procesos de lucha territorial mapuche. En el caso de Alejandro, la participación en la recuperación del Fundo San Antonio, junto a 60 familias, habría despertado el accionar sicario de grupos de poder de la zona, protegidos muchas veces por la policía y la justicia chilena.

Si bien aún falta esclarecer los hechos, y aunque la Fiscalía y la Policía de Investigaciones estén trabajando en la materia, para la esposa del werken Alejandro, hay clara intencionalidad en lo sucedido. Andrea Neculpán señaló al medio Interferencia que “hace como dos semanas empezamos a ser hostigados por Carabineros. De hecho a mi marido le dispararon y le llegó un perdigón en la cabeza. Incluso lo llamaban para amenazarlo”. En el relato de Andrea a la periodista Paula Huenchumil también se indica que Carabineros había ingresado al área el día 3 de junio de 2020, siendo alejados por el werken Alejandro, recibiendo amenazas de muerte por parte de los uniformados. 

Este cruel asesinato ha dejado a Andrea sin su compañero de vida y a sus tres hijos de 9, 5 y 4 años sin su padre. Es un hecho devastador en términos humanos que ha golpeado fuertemente a comunidades y organizaciones mapuches.

Los grupos de poder, articulados para defender el gran latifundio y al empresariado forestal, hace bastantes años vienen articulándose bajo un actuar criminal y asesino, movidos por un fuerte racismo y su concomitante desprecio por las vidas de los mapuches. Aquel desprecio también se refleja en la poca cobertura de los medios de comunicación chilenos y en la insensibilidad de muchos sobre lo ocurrido. 

Hoy la vida de muchas y muchos dirigentes y líderes de procesos políticos de resistencia mapuche está en peligro. En países como México, Honduras y Chile el asesinato selectivo contra defensoras y defensores de territorios, contra la dirigencia indígena, se ha vuelto una práctica perversa, financiada por grupos ávidos de riqueza.  Por eso es urgente la máxima solidaridad, la máxima unidad en la lucha contra el racismo, para denunciar estos actos y que no queden impunes como muchos ataques anteriores. 

Actualmente, el pueblo mapuche y sus expresiones comunitarias y organizacionales se encuentran en pleno proceso de reivindicación de sus derechos a la autodeterminación y a la recuperación de sus tierras ancestrales despojadas por el Estado y por privados. Esta lucha tiene el respaldo de cientos de organizaciones sociales en Chile y otros países. 

He ahí un llamado a la fraternidad entre los pueblos que luchan, elemento vital para avanzar en denuncias colectivas, para generar mejores procesos de cuidado y protección, así como para combatir los embates del maltrato racial y organizarse en diversos espacios. Y sobre todo, para señalar en mayúsculas que las vidas mapuches, que las vidas de los pueblos discriminados, importan.

 

Enrique Antileo Baeza, mapuche, es antropólogo, Doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile. También miembro del Centro de Estudios e Investigaciones Comunidad de Historia Mapuche

(Crédito de foto principal: https://twitter.com/mv_libre/status/1269405353231421440)

 

El asesinato de Antonio deja a 3 hijos huérfanos (Crédito foto: familia de Antonio)