Ricos Refugiados, Pobres Inmigrantes: Preferencia Política en Centroamérica y Cuba

Escrito por Liliana MuscarellaAnalista del Consejo de Asuntos Hemisféricos

Traducido al español por Liliana Muscarella y Fabrizio Chollet, Analistas del Consejo de Asuntos Hemisféricos

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El lenguaje empleado en la política exterior para referirse a los refugiados de los Estados Unidos cambia de acuerdo a los intereses y objetivos del país. Es decir, el lenguaje juega un papel importante en la aplicación de las leyes estadounidenses para justificar el rechazo de millones de migrantes de Latino América a los que se les niega asilo político. El Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA por sus siglas en inglés) denuncia la actual posición del gobierno estadunidense, ya que la misión de COHA es de “estimular en Estados Unidos, la formulación de una política exterior racional y constructiva hacia Latino América.”*[1] Hasta ahora, la política actual no corresponde con esta meta. Esta conducta del gobierno estadunidense hacia la política migratoria ha existido desde la era de Reagan y continúa hoy en día con los cambios políticos de la administración de Obama. Medios de comunicación y grupos de activistas han expuesto la hipocresía de las políticas de refugiados que favorecen a cubanos y afectan a centroamericanos. Por lo tanto, es importante reconocer que la política de inmigración estadounidense clasifica a los dos grupos en las categorías de “refugiado” o “inmigrante.” Esta categorización refleja la historia de la política exterior hacia inmigrantes, la cual es responsable por el rechazo de posibles migrantes que buscan refugio en Estados Unidos.

¿Quién es un Refugiado, y Por Qué?

Según la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas, un “refugiado” es cualquier persona que huye de alguna persecución o conflicto en su país de origen. En teoría, esta definición corresponde con la experiencia actual de cubanos y centroamericanos; sin embargo, al grupo de centroamericanos, se les denomina con más frecuencia como “inmigrante.”[2] Específicamente, el Consejo de Inmigración Americana resume la política actual, estableciendo que “se admiten refugiados a los Estados Unidos si existe una incapacidad de volver a su país de origen por un ‘temor bien fundado de persecución’ según su raza, grupo social, opinión política, religión, u origen nacional.”*[3] Cualquiera de las justificaciones antes mencionadas se deja al criterio de los oficiales de inmigración, quienes determinan y aprueban a quien se le debe aplicar el termino de “temor bien fundado.” Es decir, el oficial de inmigración determina quién debe ser considerado como “refugiado” o “inmigrante.” Por esta ambigüedad, muchas personas son injustamente considerados como “indocumentados” y son deportados a su país de origen.[4]

Este artículo se enfoca en dos poblaciones latinoamericanas y en sus diversas experiencias con la terminología de “refugiado” e “inmigrante.” Los dos grupos de enfoque son: número uno, cubanos, y número dos, individuos del Triángulo del Norte, el cual consiste en personas de El Salvador, Honduras, y Guatemala. Debido a la opresión política a la que el pueblo de Cuba fue sometido, en Estados Unidos los cubanos han sido clasificados como “refugiados” y han disfrutado de un proceso de naturalización acelerado. Sin embargo, las personas del Triángulo del Norte no han recibido el mismo trato, a pesar de estas viven bajo un índice de asesinato más alto, que inclusive el de Iraq durante la “guerra contra el terrorismo.”[5] A pesar de todos los conflictos en sus países de origen, los individuos del Triángulo del Norte son considerados “inmigrantes” en los Estados Unidos y no tienen acceso a la residencia, ya que no califican para el estatus de “refugiado.”

En el sistema arbitrario de cualificación entre “refugiados” e “inmigrantes” de los Estados Unidos, se reflejan los objetivos de la política exterior de la nación, para beneficio de la misma. La presidencia de Reagan es el ejemplo histórico más claro y relevante de las tendencias adoptadas en la política exterior estadounidense, donde sus estrategias aún se reflejan en la política actual, buscando siempre el beneficio estadounidense.

Políticas Diversas con Objetivos Diversos

A los cubanos que aterrizan en los Estados Unidos se les concede de forma automática el estatus de “refugiado,” gracias a la política “Pie Mojado, Pie Seco,” un vestigio de la enmienda de 1996 de la Ley de Ajusto Cubano de 1966, que fue desarrollado después de la Revolución Cubana de 1959. La legitimidad del caso de un cubano sobre el de un individuo de Centro América es un tema bastante polémico ya que a los cubanos se les otorga una promesa virtual de ciudadanía en la forma de “estado residencial permanente,”* cedida después de un año de haber llegado a tierra estadounidense. De acuerdo con este camino liso hacia la naturalización, el gobierno estadounidense nombra a los cubanos como “refugiados.”[6]

Mientras tanto, en Centro América, la Ley de Reforma y Control de la Inmigración (IRCA por sus siglas en inglés) de 1986 se consideró un acuerdo importante de la política de inmigración, pero también muy polémica. IRCA ofreció una promesa de estado legal a los Latino Americanos que ya habitaban en los Estados Unidos, pero también aumentó el control de inmigración. Además, algunos activistas argumentan que la política incentivaba discriminación laboral ya que los patrones tenían la responsabilidad de averiguar el estado legal de sus empleados.[7] Importante es el hecho de que la política afectó principalmente a los inmigrantes de la región tumultuosa del Triángulo del Norte—habían 115,000 de ellos en los Estados Unidos en 1990—pero el gobierno estadounidense no los denominó como refugiados legítimos.”[8] [9]

Las políticas de inmigración de hoy son similares al criterio ambiguo de las políticas de IRCA. El número de vacantes disponibles a personas que buscan refugio no corresponde al numero de vacantes cedidas, en especial a los niños que llegan solos.[10] El año pasado, 6,000 vacantes estaban designados para niños en busca de refugio, pero solo 5 solicitudes fueron aprobadas.[11] Por consiguiente todos aquellos que no logran ser categorizados como refugiados se vuelven “inmigrantes indocumentados” o inclusive “deportados.” Mientras que las leyes de inmigración entre Cuba y Estados Unidos han permanecido relativamente igual tras los años.[12]

La Política “El Pie Mojado, El Pie Seco” de Reagan    

En el caso de Cuba, es fácil seguir los cambios de la política estadounidense y ver como se corresponden con objetivos ideológicos y estratégicos. En los años 60, por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos favorecía a los refugiados cubanos, reflejando la ideología anti-comunista estadounidense, particularmente, durante y después de la Crisis de los Misiles en Cuba del 1962. El recibimiento de inmigrantes cubanos, fue una forma en la que Estados Unidos se manifestó como un poder global que condenaba activamente al Estado comunista de Fidel Castro. Al grado que los Estado Unidos declaró que estos cubanos eran fugitivos del régimen opresivo del dictador.[13] Sin embargo, durante el Éxodo de Mariel de 1980, que permitió masas de cubanos en los Estados Unidos, ocasionó que el gobierno de Reagan redujera el apoyo publico al pueblo de Cuba, ya que muchos de los inmigrantes que el gobierno de Cuba liberó eran ex convictos y miembros de asilos mentales, además del gran numero de refugiados que ya residían en Florida.[14]

En 1984, el Presidente Reagan eliminó esta política cuando su administración concluyó que el régimen comunista se beneficiaba con el éxodo aumentante a los Estados Unidos. Según el Subsecretario adjunto de Estado de Asuntos Interamericanos, el éxodo sirvió como “una fuga… para aliviar tensión social”* entre los seguidores de Castro y los disidentes políticos en contra de su régimen. Temiendo que el apoyo a Castro se fortaleciera sin la presencia de opositores políticos, Reagan detuvo aceptaciones de cubanos, y los migrantes que quedaron se volvieron “inmigrantes.”[15] En los años siguientes, la política de inmigración Cubana evolucionó hasta 1987, cuando el recibimiento de refugiados se restauró como una declaración renovada de los objetivos democráticos EEUU. Repentinamente, después de presión significativa de grupos de defensa Cubano-Americano, los cubanos pasaron a ser “refugiados” de nuevo.[16]

Actualmente, la política “Pie Mojado, Pie Seco,” que concede estado de refugiado a la gente de Cuba, se ha mantenido intacta, pero ha provocado polémicas. Recientemente, el Centro de Investigación Pew calculó un aumento de 78 por ciento en el numero de cubanos que llegaron  a los Estados Unidos entre 2014 y 2015. Se especula que este aumento es el resultado del acercamiento de Presidente Obama con el gobierno cubano. Muchos cubanos temen que la política “Pie Mojado, Pie Seco” se terminará, por lo tanto, intentan aprovechar la lenidad del acuerdo mientras se pueda.[17] Debido al  aumento de inmigración Cubana a los Estados Unidos, muchos críticos, inclusive otros contribuidores de COHA, cuestionan la validez de esta política. Surge aún más polémica cuando se compara la situación de refugiados de Cuba con la violencia y abusos de derechos humanos que enfrentan individuos del Triángulo del Norte, cuyos temas no se abordan ni en los medios de comunicación ni en los debates políticos.

“Reaganismo” versus Derechos Humanos

Durante el auge del genocidio guatemalteco, el Presidente Reagan expresó sus opiniones sobre los déspotas dictadores a reporteros, diciendo, “Francamente, estoy dispuesto a creer que ellos han recibido una mala reputación.”*[18] Las declaraciones indiferentes de Reagan reflejan su falta de entendimiento en la gravedad de los problemas en Centro América.

IRCA, además de ser una política controversial, también contenía aplicaciones lingüísticas que fueron utilizadas para bloquear el paso de migrantes a los Estados Unidos. IRCA se proponía como una solución al tema de inmigración, ofreciendo una promesa de estado inmigratorio legal a los individuos que ya vivían en los Estados Unidos. Sin embargo, IRCA también bloqueó a nuevos inmigrantes. Como resultado de esta ambigüedad, calificadores lingüísticos se empleaban con más eficacia para aplazar solicitudes nuevas.[19] Una táctica común, utilizada por oficiales de inmigración, era categorizar a los individuos huyendo de la Guerra civil y violencia extrema como “migrantes económicos,” para negar acceso a la etiqueta afirmativa de “refugiado.”[20] Otro estrategia utilizado por jueces de inmigración para no otorgar estatus legal de “refugiado” era la de declarar que los perseguidos, no eran perseguidos por sus creencias políticas.”[21]

El periodista Anthony Lewis plantea que el fallo de Reagan en denunciar la violencia en Centro América durante los años 80, está relacionado directamente con su estricta política exterior hacia el comunismo—él eligió su enemigo, y respondió como corresponde.[22] Ya que las dictaduras en la región apoyaban la represión hacia el comunismo, Reagan se vio obligado a pasar por desapercibido los abusos de estos dictadores anticomunistas, que correspondían con las ideologías de Reagan.[23] Reagan mantuvo la postura de que la situación en el Triángulo del Norte no era para huir, volviendo el estado de refugiado como algo inalcanzable. Tasas de aprobación para salvadoreños y guatemaltecos cayeron bajo el tres por ciento, mientras que las tasas para personas en países de Europa del Este se ubicaban entre 30 y 60 por ciento.[24]

Nueva Era, Mismas Estrategias

Reagan e IRCA influyeron las políticas de los pasados 25 años, a tal grado que su legado apenas ha empezado a cambiar.[25] A pesar de intentos recientes de ajuste por el gobierno EEUU, el proceso de migración está contaminado aún con lenguaje discursivo y segundas intenciones.

En enero de este año, el presidente Obama enmendó el Programa de Admisiones de Refugiados de los Estados Unidos, ampliando distinciones entre quién es un refugiado y quién no. Mientras aparece como una mano amigable para los fugitivos de violencia para los que están fuera de Estados Unidos buscando asilo, el programa también distingue entre los merecidos y los de poco merito, categorizando a muchos dentro del país como “indocumentados”.[26] Posibles refugiados solo pueden acceder al programa desde dentro de los Estados Unidos.[27] IRCA era de alguna manera lo opuesto a esta política—migrantes ya viviendo en los Estados Unidos pudieron alcanzar naturalización—sin embargo, las dos políticas contienen mecanismos similares de categorización. Este hecho refleja la hipocresía y ambigüedad de los términos “refugiado” versus “inmigrante” en la implementación de política inmigratoria.

Por otro lado, existen otras políticas que manifiestan y continúan con el legado de IRCA. Se criticaba tanto, por ejemplo, las propuestas del Presidente Obama para prevenir la deportación, a tal grado que el caso fue rechazado por la Corte Suprema. Además, otra propuesta para aliviar la crisis de inmigración fue el Plan de la Alianza para la Prosperidad, la cual implica una miopía que COHA ha denunciado como insuficiente y incluso perjudicial para la situación actual en el Triángulo del Norte.[28] Estos mecanismos y tácticas de política exterior son más que injustos; resaltan la distinción entre la experiencia de refugiados cubanos y la de inmigrantes centroamericanos. A pesar de todo, la política de “Pie Mojado, Pie Seco” permanece intacta, justificando el descontento y desesperación experimentado por millones de inmigrantes a quienes no se les permiten ser “refugiados.”

Más Allá de la Política?

El propósito de este artículo no es de invalidar el movimiento libre de cubanos a Estados Unidos, sino de exhibir las hipocresías políticas que muchos centroamericanos y mexicanos enfrentan a causa de las etiquetas políticas que les complican el acceso de derechos de refugiado. En el cruce de lenguaje y relaciones extranjeras, la injusticia del sistema EEUU de inmigración queda claro—los cubanos son el grupo Latino Americano favorecido, mientras que los grupos centroamericanos que huyen de la violencia y pobreza extrema permanecen excluidos de la ayuda a refugiados. No existe una solución simple, pero existe, claramente, una necesidad en reconocer los factores discursivos detrás de la política exterior de los Estados Unidos.

Es evidente que Estados Unidos ha servido y sigue sirviendo sus propios objetivos políticos con la política de inmigración y su aplicación lingüística. No obstante, es importante tomar en cuenta los eventos similares del comunismo y la opresión actual de las dos regiones. Se puede especular que los motivos de Estados Unidos en cada región se vieron reflejados en sus acuerdos políticos.

Según una investigación del Centro de Investigaciones Pew, a diferencia de los inmigrantes centroamericanos, los inmigrantes cubanos en Estados Unidos son con mayor frecuencia de piel clara (ascendencia europea), son más estables económicamente, y muestran más lealtad hacia el gobierno EEUU.[29] Más que asuntos de política exterior, ¿será posible que los Estados Unidos favorezca y otorgue el estatus de “refugiado” a ciertos grupos de inmigrantes que correspondan con los ideales y normas estadounidenses? Es importante considerar el papel que el lenguaje juega en la política migratoria, y el papel que Estados Unidos desenvuelve con ciertos grupos sociales y regiones de Centro América y Cuba. Es esencial que el desarrollo de la política exterior de los Estados Unidos sea justa y racional hacía todos los inmigrantes, independientemente de su ideología política, grupo étnico, o estatus socioeconómico.

*Traducido por la autora

Escrito por Liliana MuscarellaAnalista del Consejo de Asuntos Hemisféricos

Traducido al español por Liliana Muscarella y Fabrizio Chollet, Analistas del Consejo de Asuntos Hemisféricos

Investigación original sobre Latinoamérica por COHA. Ésta es una contribución gratuita producida por el Consejo de Asuntos Hemisféricos. Si desea republicarla, por favor ponga nuestra información institucional. Los derechos exclusivos pueden ser negociados.

Fotografía presentada: Ronald Reagan. Descargada de Wikimedia.

[1] “COHA’s History.” COHA.org. 28 de abril del 2016. Consultado el 12 de julio del 2016. http://www.coha.org/cohas-history/.

[2] “Refugees.” UNHCR.org. Consultado el 24 junio del 2016. http://www.unhcr.org/en-us/refugees.html.

[3] “Gang-Based Asylum Claims.” Refugeelegalaidinformation.org. Consultado el 27 de junio del 2016. http://www.refugeelegalaidinformation.org/gang-based-asylum-claims.

[4] Ibid.

[5] “Violence Is Causing Children to Flee Central America.” Americanprogress.org. Consultado el 29 de junio del 2016. https://www.americanprogress.org/issues/immigration/news/2014/08/12/95556/violence-is-causing-children-to-flee-central-america-2/.

[6] Rusin, Sylvia, Jie Zong, and Jeanne Batalova. “Cuban Immigrants in the United States.” Migrationpolicy.org. 07 abril del 2015. Consultado el 28 de junio del 2016. http://www.migrationpolicy.org/article/cuban-immigrants-united-states.

[7] “At its 25th Anniversary.”

[8] Ibid.

[9] Breisblatt, Joshua. “Is It Time to Change Our Cuban Immigration Policy?” Immigrationimpact.com. 15 de enero del 2016. Consultado el 13 de julio del 2016. http://immigrationimpact.com/2016/01/15/cuba-immigration-policy/.

[10] Lee, Esther Yu-Hsi. “U.S. Agrees To Take In More Central American Refugees, But It May Come At A Cost.” ThinkProgress.org. 14 enero del 2016. Consultado el 24 de junio del 2016. http://thinkprogress.org/immigration/2016/01/14/3739403/us-refugee-resettlement-central-america/.

[11] Ibid.

[12] Breisblatt, Joshua. “Is It Time to Change Our Cuban Immigration Policy?” Immigrationimpact.com. 15 de enero del 2016. Consultado el 13 de julio del 2016. http://immigrationimpact.com/2016/01/15/cuba-immigration-policy/.

[13] “Timeline: US-Cuba Relations.” BBC News. Consultado el 22 de junio del 2016. http://www.bbc.com/news/world-latin-america-12159943.

[14] “Castro Launches Mariel Boatlift, April 20, 1980.” Poilitico.com. 20 de abril del 2009. Consultado el 28 de junio del 2016. http://www.politico.com/story/2009/04/castro-launches-mariel-boatlift-april-20-1980-021421.

[15] Dominguez, Jorge I. “Immigration as Foreign Policy in U.S. – Latin American Relations.” In Immigration and U.S. Foreign Policy, edited by Robert W. Tucker, Charles B. Keely, and Linda Wrigley, 150-64. Boulder, CO: Westview Press, 1990. Consultado el 20 de junio del 2016.

[16] Ibid.

[17] Krogstad, Jens Manuel. “Cuban Immigration to U.S. Surges as Relations Warm.” Pewresearch.org. 10 de diciembre del 2015. Consultado el 22 de junio del 2016. http://www.pewresearch.org/fact-tank/2015/12/10/cuban-immigration-to-u-s-surges-as-relations-warm/.

[18] Lewis, Anthony. “Abroad at Home; Howdy, Genghis.” Nytimes.com. 05 de diciembre del 1982. Consultado el 27 de junio del 2016. http://www.nytimes.com/1982/12/06/opinion/abroad-at-home-howdy-genghis.html.

[19] “At its 25th anniversary.”

[20] Ibid.

[21] Lastra.

[22] Ibid.

[23] Ibid.

[24] Gzesh, Susan. “Central Americans and Asylum Policy in the Reagan Era.” Migrationpolicy.org. 01 de abril del 2006. Consultado el 27 de junio del 2016. http://www.migrationpolicy.org/article/central-americans-and-asylum-policy-reagan-era.

[25] Lastra.

[26] Lee.

[27] Ibid.

[28] Garcia, Mercedes. “Alliance for Prosperity Plan in the Northern Triangle: Not A Likely Final Solution for the Central American Migration Crisis.” COHA.org. 03 de marzo del 2016. Consultado el 11 de julio del 2016. http://www.coha.org/alliance-for-prosperity-plan-in-the-northern-triangle-not-a-likely-final-solution-for-the-central-american-migration-crisis/.

[29] Cubans in the United States. Pew Research Center. Pewhispanic.org. 25 de agosto del 2006. Consultado el 22 de junio del 2016.

 

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