Perú: Redefiniendo su Independencia

El 28 de julio, en el aniversario número 189 de la independencia peruana, tanto en el país como en el extranjero, los peruanos no pudieron resistirse a sentir un gran orgullo con respecto a la prosperidad de su país. Perú ha sido identificado como el país con el mayor índice de crecimiento en América Latina en el 2010 y ha logrado una loable reducción de pobreza e inequidad- con el coeficiente Gini de ingreso per cápita cayendo de 0.54 en 1997 a 0.49 en el 2006. A pesar del enfriamiento económico y la inestabilidad social y política doméstica que afecta al país, estos mejoramientos son prometedoras señales del futuro. Sin embargo, mientras el país continua implementando políticas neo-liberales que han contribuido a un aumento del PBI en un 9.8% en el 2008, Perú debe continuar garantizando su independencia en contra del oportunismo económico a través del uso efectivo de acuerdos bilaterales de libre comercio. Estos acuerdos, deben ser vistos no tanto como fines en sí mismos, sino más bien, como herramientas para promover la prosperidad económica y mayor calidad de vida.

El tratado de libre comercio (FTA, por sus siglas en ingles) firmado con Estados Unidos en abril del 2006 reafirma el progreso económico de Perú al delinear el terreno para una futura expansión neo-liberal. Su asegurado acceso a la mayor economía mundial, hará que se incrementen y diversifiquen las exportaciones y eliminará las distorsiones de mercado causadas por las tarifas, cuotas de importación, subsidios y barreras no arancelarias. Además, el libre comercio incluso incrementará la competitividad del mercado mediante un proceso de levantamiento de barreras de forma gradual.

Ahora, Perú está intensificando su estrategia de libre comercio. Después de conseguir el acuerdo bilateral de libre comercio con EEUU en 2006, Lima ha comenzado a perseguir un acuerdo similar con China. El 1 de marzo de 2010, Perú se convirtió en la segunda nación Latino Americana, después de Chile, a ingresar en un acuerdo bilateral de libre comercio con China. Perú ahora tiene acceso a un mercado potencial de 1.3 mil millones de personas, sumados a los 320 millones de EEUU y a los 500 millones de la Unión Europea. Como el presidente García ha hecho hincapié, “está abierta la cancha para hacer goles”, refiriéndose a que ahora la situación es favorable para que empresarios peruanos utilicen su audacia y tomen ventaja de estos mercados.

Pero para los millones de peruanos que se oponen a la estrategia de libre comercio de García, la batalla por la libertad y la independencia que Perú una vez busco todavía no se ha terminado, y debe ser ahora custodiada más que nunca. Mientras que los acuerdos de libre mercado son concebidos como facilitadores de oportunidades para la expansión económica y el crecimiento, se debe prestar especial atención a la letra chica para evitar efectos contraproducentes. Los acuerdos de Perú con China, una nación que ha cosechado una conocida reputación por no tomar en cuenta regulaciones ambientales y derechos del trabajador, amerita un monitoreo estrecho, especialmente desde que García ha sido igualmente indiferente a estas áreas de preocupación.

Algunos tienen altas expectativas por el acuerdo de libre comercio chino-peruano. De acuerdo con el embajador peruano en China, Harold Forsyth, se predice que las exportaciones peruanas a China puedan llegar a alcanzar $15 mil millones en 2015- desde que el tratado ha entrado en vigencia. Por otro lado, Perú debe analizar si el precio de esta nueva adquisición de mercado no es mayor a lo acordado. De acuerdo con el economista peruano Víctor Torres, el acuerdo dañará a las industrias de indumentaria, calzados y textiles, entre otras. Además, estas áreas solo recibirán una protección parcial por los bajos precios en China, lo cual ha creado un incremento del desempleo en estos sectores de trabajo intensivo. Torres también señala que pequeñas y medianas empresas (Pymes) serán los perdedores más vulnerables, una dificultosa realidad para las industrias de calzado. Esta industria está compuesta en su mayoría por Pymes en su 98%.

Otros problemas posibles con el FTA peruano-chino incluye la dudosa presencia de estándares ambientales y mecanismos de protección laboral, como también la terminología ambigua usada para definir las empresas inversoras. Mientras que una firma extranjera puede ser considerada como un inversor chino mientras que sea controlado por capital de dicho país, esta definición no se sostiene para la contraparte peruana. Por último, mientras que no es posible demandar a China ante las cortes internacionales sin un proceso de revisión administrativo previo, esta salvaguarda no se aplica a Perú. La ausencia de estos mecanismos para la compensación y el reclamo subraya las asimetrías de negociación que pueden ser probadas como altamente perjudiciales a Perú.

En un FTA hay un gran número de áreas que son altamente sensibles y requiere el espacio para maniobras prototípicas. Estas incluyen el impacto del acuerdo en la agricultura (dado que FTA coexiste con subsidios preexistentes y ayuda doméstica), la protección del conocimiento tradicional y nativo de sumedicina popular, y el acceso a recursos genéticos únicos. Además, derechos a la propiedad intelectual, normas, y estándares de protección de derechos laborales y medio ambiente, y asimetrías en la negociación también se encuentran dentro de los factores que requieren atención. En el caso del FTA peruano-norteamericano, estas áreas de preocupación fueron tratadas por la creación de comisiones para el “fortalecimiento de capacidades comerciales”, cuyos objetivos eran compensar a las industrias que tenían dificultades en adaptarse a un mercado abierto. Estas comisiones tienen el poder de implementar mecanismos necesarios de cooperación para poder apoyar el proceso de compensaciones y teóricamente, conceder al gobierno peruano un considerable poder y autoridad. A través de este organismo, Perú puede actuar como agente en los compromisos y demandar compensaciones. Sin embargo, el hecho que esta incorporación de mecanismos de feedback y compensaciones no es suficiente para defender los intereses peruanos. Es responsabilidad del gobierno peruano de activamente demandar compensaciones a través de esta comisión.

Perú no puede asustarse por su crecimiento futuro, pero también debe ser cauteloso ya que los FTA carecen de adecuados mecanismos de compensación y reclamo. Es a través de tales vehículos que Perú podrá defenderse a sí mismo de amenazas a su autonomía y sustentabilidad: tal como la “biopiratería”, la infracción de regulaciones de protección ambiental, y derechos laborales.

Luego de haber finalizado el acuerdo con China, Perú ha continuado charlas sobre futuros FTA con Japón, Corea del Sur, América Central, y República Dominicana. Además, ha explorado el acuerdo estratégico trans-pacífico de asociación económica que incluye a Chile, Nueva Zelanda y Singapur, ente otros países. Bajo este contexto de propulsión económica hacia una apertura para poder mantener altos niveles de crecimiento del PBI, Perú debe continuar defendiendo su independencia económica mediante un uso astuto de los mecanismos de demandas, compensación y reclamo por las razones previamente citadas. Finalmente, asegurar la estabilidad se traduce a salvaguardar el acceso peruano a mercados y recursos naturales, sin los cuales, no podrá permanecer totalmente independiente en un mundo donde los recursos naturales, conocimientos inestimables, y commodities limitadas son esenciales para un crecimiento económico sostenible.