Levantamiento de suspensión de Cuba en la OEA, una realidad y tres visiones diferentes

June 7, 2009
by Sergio Gómez Maseri
El Tiempo (Colombia)

Sí, pero no

De cara a la opinión pública, Washington presentó el levantamiento de la suspensión de Cuba en la OEA como una “gran victoria de la diplomacia”, bajo el argumento de que se había dado sepultura a un debate de antaño que dividía al continente, para concentrarse en el futuro: en este caso, el regreso de Cuba, siempre y cuando la isla se ajuste a los estándares de democracia y Derechos Humanos que rigen a la organización.

Pero de dientes para adentro la situación es bien diferente. De hecho, dice Larry Birns, del Consejo para los Asuntos Hemisféricos, fue la primera gran derrota de la secretaria de Estado Hillary Clinton.

Durante las semanas que duraron las negociaciones previas a San Pedro Sula, E.U. batalló a mano limpia para tratar de impedir que se llegara a esa decisión. De hecho, la propia Clinton había dicho hace 15 días que su gobierno estaba “totalmente en contra” de paso semejante.

Y por razones de peso. Si bien Washington era consciente de la gran presión hemisférica que se estaba generando por Cuba, creía que había que extraer la mayor cantidad de concesiones de La Habana a cambio del levantamiento de la sanción. Es decir, la misma estrategia que está utilizando ahora que busca reabrir los canales de diálogo y suavizar algunas de las restricciones del embargo.

La premisa es: “Yo te doy, pero qué me das a cambio”. Dado que Cuba insiste en rechazar a la OEA, veían en el levantamiento “un regalo” cuya factura en términos de costo político -para el caso de Washington- es muy alto. De allí su insistencia en una resolución, de su propia autoría, que pedía iniciar un proceso de acercamiento con Cuba cuyo final sería era la readmisión al club, previo cumplimiento de una serie de condiciones.

No lo contrario, como sucedió. Pero se quedó solo. Tan solo, que ni siquiera Colombia, su “gran aliado”, parecía dispuesto a hundirse por defenderlo.

Al final, a E.U. le dieron un ultimátum: ceder, o el tema se sometía a votación, donde habría sido estruendosamente derrotado. Washington finalmente agachó la cabeza, pero a cambio pidió que se establecieran algunas condiciones, que son las que ahora trata de vender como una victoria. Pero esa será tarea difícil. Al menos en la arena doméstica.

El tema de Cuba sigue siendo explosivo y de un costo político alto, especialmente en la Florida. La administración de Obama, que había iniciado un proceso de acercamiento con la isla, enfrenta ahora un panorama más complicado pues Cuba se convierte, a la fuerza, en parte de su agenda.

Y esa es una pelea que Obama no quería cazar todavía. El senador demócrata Bob Menéndez, que juega un papel clave en la Cámara Alta por su poder de veto a cualquier iniciativa legislativa, crítico con ahínco la decisión y le dijo a EL TIEMPO que “trabajará” para torpedearla.

En la Cámara Baja los republicanos presentaron un proyecto de ley que pide eliminar la financiación de la OEA. Dado que E.U. aporta el 60 por ciento, son palabras mayores que amenazan la viabilidad del ente. Y aunque es probable que la medida sea derrotada, provocará un gran debate en el Capitolio que no le ayuda a Obama a construir el ambiente que pretendía para aliviar el embargo.

Dan Restrepo, la mano derecha del presidente para temas de América Latina en la Casa Blanca, pidió el miércoles no confundir la relación “multilateral” que tiene E.U. con Cuba a través de la OEA -y que fue el marco donde se registró lo de esta semana- con la relación “bilateral”. En otras palabras, que si bien E.U. acepta e incluso se suma a lo que quiere la región, eso no se traduce en cartilla para su política bilateral.

Por el contrario, si el fin último del hemisferio es que E.U. levante el embargo comercial que asfixia desde hace más de 40 años a La Habana, probablemente lo de San Pedro Sula ha contribuido a enredar más esa posibilidad.