El 1 de Junio de 2010, El Salvador celebró el primer año de la presidencia de Mauricio Funes. Funes es el primer candidato del partido político Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en ser elegido a la presidencia. La victoria de Funes revivió un electorado frustrado y marginado y renovó la esperanza de que la justicia social y la reforma a gran escala se podrían lograr por el sistema democrático. El FMLN es el partido político más prominente de El Salvador con una tendencia izquierdista. Creado en 1980 como una coalición de guerrillas revolucionarias, el FMLN se origina de una fusión de salvadoreños del Partido Comunista, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, y las Fuerzas Populares de Liberación. A pesar de su diversidad ideológica, el FMLN, llamado así por el líder del Partido Comunista y el activista político Farabundo Martí, ha mantenido su lealtad a la izquierda. Pero desde la guerra civil salvadoreña que comenzó en la década de los 1980 y el constante debate sobre si la lucha contra el gobierno debe ser pacífica o violenta, el FMLN enfrenta el obstáculo de unir las varias filosofías políticas bajo objetivos comunes. Más aún, después de que los Acuerdos de Paz en 1992 marcaron un fin a la guerra civil y convirtieron al FMLN en un partido político legal, continuaron existiendo dificultades en realizar las diversas ideologías políticas del FMLN, así obstaculizando su ascenso político. Las tácticas de Funes para lograr su victoria vinieron a través de la unificación de tres actores políticos importantes: el FMLN, la Fuerzas Populares de Liberación (FPL) y los Amigos de Mauricio, un grupo de ex demócratas cristianos que ayudaron con el financiamiento y generaron apoyo durante la campaña. Funes fue capaz de crear una amalgama de conservadores de clase alta y antiguos guerrilleros, dos grupos que hace un par de décadas intercambiaron balazos durante la guerra civil, pero que ahora se han unido para crear una coalición centrista. Durante su primer año de gobierno, Funes se estableció rápidamente como un centrista de soluciones pragmáticas a los problemas de la nación. El Dr. Héctor Perla, profesor de estudios latinoamericanos en la Universidad de California en Santa Cruz, explica que la posición del gobierno de Funes tiene una tendencia pragmática que incluso a veces contradice la ideología de su partido político. Pero aún así, el legislador Salvadoreño tiene límites estructurales dentro del poder legislativo que impiden su capacidad para implementar una agenda decididamente de izquierda o de derecha. Dos tercios de los votos (56 asientos de 84) son necesarios para la aprobación de una ley, y aunque el FMLN tiene más puestos que cualquier otro partido (35), aún carece de una mayoría. Por lo tanto, un compromiso con ARENA, representada por 32 puestos, es parte integral de cualquier éxito legislativo. Funes, a través de su enfoque burocrático y tecnocrático, no sólo ha logrado el apoyo legislativo necesario, pero también ha creado una base sólida de apoyo, como lo indican sus altos niveles de aprobación en las encuestas. Muchos grupos que carecen de un apoyo político concreto, tienden a aliarse más con Funes, mientras que otros que anteriormente se sumaban a ARENA también se han desplazado a la izquierda en su favor. Si bien las políticas centristas de Funes han atraído a un nuevo grupo de partidarios, ellos también han alienado en gran parte la base del FMLN. En un artículo publicado recientemente en la prensa salvadoreña, Medardo González, el coordinador general del FMLN, dijo que el partido aspira a llevar al poder a un presidente “verdaderamente rojo” en el año 2014. La implicación de González que Funes no es tal presidente refleja un resentimiento extendido hacia Funes por lo que muchos simpatizantes del FMLN perciben que es una traición al partido y una divergencia intolerable de sus raíces ideológicas. La declaración de González también sirvió como una respuesta a la condena reciente de Funes de que el FMLN es una organización moralmente hipócrita. Pero Funes ha puesto en marcha diversas reformas sociales que intentan aliviar la delincuencia y la pobreza, en particular a través de su plan reciente de reducción de la pobreza. Para mucha gente, sin embargo, las reformas relativamente mínimas de Funes no son suficiente. Su falta de acción ha decepcionado a aquellos sectores de la población que, antes eran marginados bajo ARENA. Muchos de los nuevos aliados de Funes se han sentido atraídos a su posición política, pero opinan que su relación con el ejército merece una discusión más amplia. Como se ha explicado, el FMLN se constituyó en oposición al ejército organizado, sin embargo, Funes ha hecho un esfuerzo concertado y exitoso para obtener el apoyo del ejército. El golpe militar en Honduras que depuso al presidente democráticamente electo Manuel Zelaya hace apenas un año, mostró que los golpes militares, aunque en estado latente por algunas décadas, no son una práctica política extinta en América Latina. Para un país como El Salvador, donde el ejército ha tenido una enorme cantidad de influencia política, la perspectiva de un golpe militar de estado parece todavía muy posible. Pero, contrario a varias generalizaciones, la agenda de Funes en realidad ha dado más poder a los militares y ha ampliado peligrosamente su rol. Esto es una noción inquietante para la mayoría de los efemelenistas leales y una amarga decepción para los guerrilleros veteranos. Además de la formación de una alianza improbable con los líderes de varios grupos del centro, Funes fue también el primer candidato presidencial del FMLN en ganar el apoyo público del gobierno estadounidense. Desde la guerra civil, la política de los EE.UU. hacia El Salvador ha dependido predominantemente de una ideología neoconservadora que ha reducido al FMLN a una fuerza supuestamente destructiva, desestabilizadora y comunista en la región. En un informe de NACLA del 2004, los funcionarios del gobierno estadounidense advirtieron a los salvadoreños contra la elección de un “régimen radical de la izquierda que favorece a Venezuela y al terrorismo Iraní.” Pero en 2009, luego de ser presionado por el profesor Perla y muchos otros académicos latinoamericanos, la administración de Obama ofreció un apoyo cauteloso para cualquier candidato que ganara las elecciones. Es probable que el apoyo de la Casa Blanca haya sido integral a la victoria de Funes en un país donde la opinión estadounidense se mantiene en alta estima y de quien se recibe $ 4 mil millones anualmente en envíos de dinero de familias emigrantes. Desde que ha asumido la presidencia, en un esfuerzo para tranquilizar a la administración de Obama, Funes ha desacreditado enérgicamente la suposición de que el FMLN desmontaría CAFTA y desvincularía a El Salvador del libre comercio y la privatización, inherentes al capitalismo globalizado. Contrario a los miedos neoconservadores, Funes, cuya inspiración viene de las presidencias de Barack Obama y Lula da Silva, no ha hecho nada para socavar el libre comercio con los vecinos de El Salvador, ni para limitar la privatización dentro de las fronteras del país. En tanto su candidatura y su presidencia, Mauricio Funes ha logrado el apoyo de aquellas personas de derecha, izquierda y centro. Funes constantemente resiste la asociación con el FMLN- se niega a usar el color rojo en distintos eventos- pero en cambio, abrazó al Movimiento Ciudadano Por El Cambio y su mensaje de recuperar la “conciencia crítica” del país al trascender lealtad al partido. A pesar de la insistencia de Funes de que el Movimiento desafía la ideología del partido, muchos dentro del FMLN están preocupados de que la nueva coalición de Funes se ha convertido en un partido con la intención de desafiar a ARENA y al FMLN en las elecciones presidenciales y legislativas.
La postura conciliadora de Funes, sin embargo, no se ha mantenido sin consecuencias. Al dialogar con otros partidos políticos como la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Funes ha aislado a muchos dentro de su propio partido, y como resultado existen especulaciones de que ha perdido el contacto con los ideales fundamentales del FMLN. Mientras Funes continúa por un camino políticamente sensible hacia el centro del espectro político, es esencial examinar la trayectoria actual del FMLN, así como la forma en la cual la izquierda salvadoreña está respondiendo a los cambios.
Del Fusil al Gobierno
Después de numerosos conflictos internos en la década de 1990, el FMLN ganó una mayoría de puestos legislativos en las elecciones del 2003. Un año más tarde, su candidato y Secretario General del Partido Comunista, Schafik Handal, recibió el 35,6% de los votos, perdiendo la carrera presidencial al candidato de ARENA, Antonio Saca, por un margen significativo. El sociólogo salvadoreño Dr. Francisco Acosta aproxima que “el FMLN no puede reunir más que 30-40% del voto.” Es decir que un candidato del FMLN necesitaría un apoyo aún más amplio para así alcanzar el éxito. En el 2009, Mauricio Funes adquirió ese apoyo a través de un acuerdo entre varias de las principales figuras políticas de El Salvador. Su ascenso a la presidencia marcó la primera vez que un candidato del FMLN fue electo al cargo más alto de la nación, lo que en parte sugiere que las luchas internas se han resuelto temporalmente. En buscar el apoyo de una base tan amplia, sin embargo, Funes ha creado una variedad de expectativas en el pueblo, muchas de las cuales serán difícil de cumplir.
El enigma de un compromiso político
Cada integrante de este triunvirato de campaña tenía el objetivo de atraer votantes de sectores sociales específicos, y así diversificar el voto. Los Amigos estaban destinados a atraer el apoyo de figuras de la clase alta, tradicionalmente leal al partido ARENA. Miguel Menéndez, el adinerado propietario de varias empresas salvadoreñas y un miembro del movimiento, dijo en una entrevista con El Faro, “Toda mi vida he votado a favor de ARENA. Yo soy un hombre de derecha, sin embargo, ahora apoyo al candidato del FMLN, porque Mauricio cambió mi panorama”. Menéndez, cuya compañía llamada Mecafé generó 1,14 millones dólares en ingresos en 2009, fue el encargado de buscar el apoyo del sector privado. En especifico, él garantizó a varias corporaciones que Funes no promulgaría políticas económicas debilitantes que como resultado podrían perjudicar la inversión extranjera en la nación. Funes ha cumplido con aquella promesa no sólo al mantener lazos económicos con los Estados Unidos, sino también al abstenerse de nombrar representantes del “hueso duro” del FMLN para gestionar la política fiscal.
A la vez, los Amigos se enfrentan con yuxtaposiciones políticas dentro del gabinete de Funes. Funes designó al señor Carlos Cáceres, miembro del consejo de un conglomerado de café salvadoreño, como Ministro de la Tesorería. También eligió a Salvador Sánchez Cerén, un ex comandante guerrillero del FMLN, como candidato a la vicepresidencia, mientras que se nombra al coronel David Mungía Payés como ministro de Defensa. El coronel Payés es un graduado 1973 de la tristemente célebre Escuela de las Américas y también el ex jefe de Inteligencia y Comandante del Batallón Belloso, uno de los más mortíferos escuadrones militares de derecha durante la guerra civil, Irónicamente, Sánchez y Payés, aunque fueron antiguos enemigos, ahora son aliados políticos y colegas bajo la nueva coalición de Funes.
La diversificación electoral que condujo a la campaña de Funes y que dio como resultado el 51,32% del voto, pavimentó el camino hacia la victoria. Tal transformación política, sin duda, ha causado preocupación entre aquellos en los extremos del espectro político, incluido al FMLN. Como señala el profesor Zolov, “estos ultras [de la izquierda] juegan un papel importante al recordar a los líderes sus raíces radicales”, y cuando las políticas de los líderes electos se apartan de estas raíces, se puede desencadenar un grave descontento interno.
La Nueva Coalición de Funes: Un Desafío Potencial al FMLN
Una de las bases más notables de ayuda han llegado a través de la formación del Movimiento Ciudadano Por El Cambio. El Movimiento Cuidadadano comenzó como un movimiento para garantizar que Funes mantendría sus promesas de cambio social. Iniciado y dirigido por Funes, el Movimiento renuncia a cualquier afiliación política y mantiene el objetivo de “asegurarse que las plataformas de campaña prometidas se lleven acabo”, según lo declarado por un representante del movimiento, José Ángel Reyes. Sin embargo, este movimiento sigue una estructura básica tal como la de un partido político y tiene una presencia en los 14 departamentos de El Salvador. El Movimiento parece estar formando parte de lo que se ha venido desarrollando en la política salvadoreña, como consecuencia de las escisiones en los partidos políticos del país. A principios de la semana pasada, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) vio a tres de sus miembros del Congreso renunciar a su afiliación del partido y proclamar su independencia. Esto contribuirá a la desaparición rápida del PDC, ya que reduce significantemente su influencia en la Asamblea Legislativa. Por otra parte, preocupados por la cohesión de su coalición, el FMLN ha pedido al PDC resolver sus problemas internos a fin de no poner en peligro la influencia general de la coalición.
Funes también ha visto la formulación de una base de apoyo integrado por ex combatientes guerrilleros. El presidente ya ha hecho un esfuerzo para asegurarles que el gobierno no se ha olvidado de sus esfuerzos, y, en consecuencia, los guerrilleros veteranos han demostrado su apoyo a los objetivos de Funes. En un artículo que apareció en El Mundo, la Asociación de Veteranos de la Guerra Civil salvadoreña (ALSAVEG) hizo una declaración de apoyo a Funes, llamando a su gobierno uno con “carácter de transición hacia un gobierno que tiene la intención de la unidad [del país] a través de nuevas formas de administración y funcionamiento.” Por otra parte, el presidente de la asociación, Tomás Rajo, aludió al hecho de que los miembros del FMLN mantienen diferentes posiciones en el gobierno, creando un “co-gobierno” en la administración de Funes. Sin embargo, los hombres de ALSAVEG insisten en que no se asocian con el FMLN a pesar de sus antecedentes como guerrilleros. Los miembros del FMLN han planteado que Rajo y sus seguidores sólo han sido capaces de hacer tales declaraciones debido al hecho de que se les ha ofrecido puestos de gobierno en sus departamentos correspondientes.
La Iglesia Católica es otra entidad que “ve al gobierno de Funes con buenos ojos”, según lo declarado por el arzobispo José Luís Escobar Alas. El apoyo de la iglesia, sin embargo, puede ser visto como una demostración de apoyo a la democracia en general y no necesariamente del partido de Funes. Aunque la Iglesia respalda a Funes, el Arzobispo dejó claro que los objetivos de Funes deben incluir no sólo la continuación de la democracia sino también la mitigación de los índices de delincuencia que amenazan el bienestar social.
La base principal de Funes viene específicamente de aquellos que apoyan sus políticas, no su afiliación al FMLN. En otras palabras, este apoyo se ha desviado de sus partidos originales al declararse independientes, y han llegado a favorecer el enfoque global del gobierno de Funes. Esta contradicción en las ideologías ha hecho que “el gobierno de Funes y el gobierno del FMLN sean dos entidades diferentes”, como dice La Nación. Las políticas moderadas de Funes pueden catalizar el potencial de apartarse y tratar de crear otras entidades políticas, por lo tanto es una amenaza a la nueva característica vital del FMLN: la coalición.
La Peligrosa Alienación de la Base Izquierdista
Además de haber aislado al apoyo tradicional del FMLN, Funes ha desarrollado una relación relativamente inestable con los líderes del partido durante su primer año. La falta de voluntad para implementar amplias reformas de la justicia social es un ejemplo de cómo Funes ha adoptado posiciones que desafían las del FMLN sobre numerosas cuestiones. En las últimas semanas, la tensión ha aumentado a medida que Funes ha desafiado directamente al FMLN con respeto a dos cuestiones muy importantes; aliándose con ARENA y a la vez con otros miembros de la derecha Salvadoreña. En primer lugar, él denunció una iniciativa legislativa para minimizar la privatización de las empresas telefónicas Salvadoreñas. La iniciativa, encabezada por el FMLN, habría concedido al gobierno más autoridad en la supervisión de las actividades de las compañías telefónicas, pero Funes abatió la legislación. Simbólicamente, esta decisión muestra el respeto de Funes por la privatización, aunque sus opositores afirman que ella pueda representar un gran costo para la clase media.
Aparte del incidente de las compañías telefónicas, Funes también declaró que no iba a abrir una investigación de los casos antiguos de corrupción gubernamental. Dada la historia extensa de corrupción política en El Salvador y la esperanza del FMLN de que la justicia se llevaría acabo contra los líderes militares de la guerra civil, era especialmente difícil aceptar esta decisión. Estas implicaciones para el FMLN – un partido que se fundó en la oposición al gobierno militar – no pueden ser subestimadas. Al tomar esta decisión, Funes se separó más del partido y desilusionó a mucha gente pensó que sus necesidades finalmente habían sido escuchadas.
Funes y el Ejército: Una Alianza Improbable
A nivel político, la decisión más importante de Funes que afecta al ejército de El Salvador fue su expansión, al convertirse en una policía interna en la batalla Salvadoreña en contra del narcotráfico. Según el Dr. Acosta, los Acuerdos de Paz de 1992 redujeron al ejército a un protector de las fronteras, una tarea relativamente obsoleta en el mundo globalizado de hoy. Pero Funes, en violación directa de los acuerdos, ha incorporado los funcionarios militares en roles domésticos. Al hacerlo, revivía a los militares y ganaba mayor apoyo político. En este sentido, durante la presidencia de Funes no sólo se ha redefinido el papel del ejército de una manera que no se ha visto en casi dos décadas, sino que también se les ha devuelto a los militares su posición anterior. Como resultado Funes es extremadamente popular entre las Fuerzas Armadas, pero a la vez, esta alianza ha sido un gran costo que el FMLN y El Salvador han tenido que soportar. En primer lugar, Funes a desafiado la ley Salvadoreña de 1992, lo cual sugiere un rasgo autoritario del líder, asustando a todo el espectro político. En segundo lugar, la expansión del rol del ejercito podría dejar a los líderes civiles del futuro vulnerables a un derrocamiento militar. Por último, al separarse de su propio partido, sólo se ha aumentado la tensión ya existente entre el FMLN y el ejército.
También, Funes también ha sido de los pocos países que ha optado a no revocar la Ley de Amnistía de 1992, que exime de persecución a los participantes en las atrocidades cometidas durante la guerra civil. Durante su campaña, Funes mencionó con frecuencia las palabras del Arzobispo Óscar Romero, un símbolo de la justicia social, cuya muerte marcó el fin de las protestas pacíficas en contra del gobierno militar. Desde que fue elegido, sin embargo, Funes ha estado menos dispuesto a asociarse con los orígenes del FMLN, una tendencia ejemplificada por su falta de voluntad de anular la Ley de 1992. A diferencia de su ampliamiento de los poderes policiales del ejército, esta decisión tiene pocas consecuencias tangibles. Pero en un nivel simbólico, los Salvadoreños que buscan la justicia se han decepcionado profundamente una vez más al ver cómo Funes ha optado a romper con su partido en favor de su alianza con los militares.
Los Costos de la Relación Resucitada con los Estados Unidos
Muchos son escépticos a la relación creciente entre los EE.UU. y El Salvador, en particular después de la reunión de Funes con el presidente Obama en marzo. En sus comentarios después de la reunión, Obama elogió” a Funes por lo que llamó un “enfoque pragmático y racional a la situación en Honduras,” y enfatizó su deseo de fortalecer las relaciones entre los dos países. Los comentarios del presidente Funes reflejaron un tono similar de respeto y cooperación. Pocas semanas después de la reunión, sin embargo, el FMLN concedió a Funes un préstamo sin precedentes para subsidiar su programa de reducción de pobreza, y muchos especulan, en lo que parece ser una base sólida, que el
apoyo monetario y verbal por parte del FMI y los EE.UU. venga con un precio en la forma de ciertas expectativas políticas. Profesor Perla cree que los EE.UU. ve una oportunidad en El Salvador para facilitar la creación de un nuevo partido político centrista que podría desafiar a ARENA y el FMLN. Es probable que un partido político inspirado en el pragmatismo de Funes se parecería a la manifestación actual del Partido dos Trabalhadores (PT) en Brasil y otros ejemplos de lo que muchos académicos estadounidenses califican “la izquierda buena.” Mientras que la creación de este partido podría ayudar a la estabilidad del país, también podría ser perjudicial para las aspiraciones políticas del FMLN.
El Futuro de Farabundo
Si la nueva coalición de Funes se consolida en un partido político distinto, el futuro del FMLN puede ser sombrío. Según el profesor Perla, el establecimiento de un nuevo partido de centro sería el peor escenario para el FMLN. Medardo González y otros dirigentes del FMLN aspiran llevar al poder un candidato “verdaderamente rojo” en el 2014. Sin embargo, si el partido nuevo de Funes proporciona una alternativa centrista viable, será más difícil que gane un presidente de izquierda. Mientras creciente número de organizaciones e intereses siguen aliándose al pragmatismo de Funes, el FMLN se sentirá obligado a hacer una difícil elección entre conservar sus raíces izquierda y mantener su poder político. El FMLN debe encontrar la manera de conciliar la ideología con la práctica, manteniendo su compromiso con la justicia social y la igualdad económica y al mismo tiempo reconociendo la importancia de un compromiso e incluso concesión para la realización del progreso y el crecimiento.
Las Concesiones de un Partido Izquierdista: El Dilema del FMLN en Respuesta a la Política Centrista de Funes
– Posted on July 2, 2010
Es impresionante la cantidad de errores en este artículo, tanto factuales como de juicio. Ningún editor medianamente profesional en ningún medio lo dejaría pasar. Lo más preocupante es que se equivoca en cosas tan básicas y faciles de comprobar como la composición histórica del FMLN, el carácter ideologico de los Amigos de Funes (no tienen nada de democrata cristiano), las relaciones de Miguel "Mecafé" Menedez con los empresarios (no existen), etcétera. Se podrían enumerar cientos de errores, entre pequeños y grandes.
Obviamente llega a conclusiones erroneas, si no entiende los hechos, los actores, la historia reciente de El Salvador. Que pena.