La incertidumbre de las FARC

La muerte de Manuel Marulanda o “Tirofijo” no indica explícitamente que bajo el nuevo mando de Cano, las FARC estén mas dispuestas, o que realísticamente puedan negociar la paz. Se nos olvida tal vez, la gran desconfianza que se viene sembrando desde las negociaciones con la presidencia de Betancourt y la exterminación de la Unión Patriótica por los paramilitares, y las fuerzas armadas.

Con tanta sangre derramada entre los militares y las FARC, es difícil hacer un gesto de “buena fe”, como lo indica el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. Por esta razón y la falladas negociaciones entre el gobierno y las FARC, la ala política de la guerrilla puede encontrar oposición de parte de la ala militar bajo el “Mono Jojoy” causando más violencia y fragmentación.

La fuerza y los números de las FARC, sin embargo, se prevé que van a decaer. Esto se debe a que Cano siendo un líder intelectual a diferencia de Jojoy o Tirofijo,(que son de origen campesinos) no tiene el mismo carisma y ni atrae tanto a la clase campesina de Colombia de donde vienen la mayoría de los combatientes de las FARC. También, el hecho que el gobierno esta pagando las recompensas que prometen y están garantizando la libertad condicional de esos que abandonan las FARC crea un precedente positivo para que los combatientes se sientan seguros al desertar las FARC. Lo mejor que puede hacer el gobierno es ofrecer cambios sociales y agrarios que realmente ayuden a los campesinos y a los sectores más pobres del país. Mientras no hayan cambios sociales y una solución a la pobreza, las FARC seguirán existiendo, y si no son las FARC, otras organizaciones armadas que busquen cambio al problema de la inequidad y la pobreza en Colombia.