Examina OEA dividida la crisis hondureña

Published by Milenio
December 3, 2009

Estados Unidos, Colombia, Perú, Costa Rica y Panamá reconocieron el proceso electoral, pero la mayoría de los 33 países miembros lo rechazó porque consideran que se realizaron sin un retorno a la democracia tras el golpe del 28 de junio.

Simpatizantes de Manuel Zelaya cantan consignas de apoyo. AP

Washington.- La Organización de Estados Americanos se reunirá este viernes para analizar la crisis en Honduras, en medio de divisiones sobre el reconocimiento de las elecciones del domingo último en ese país.

Estados Unidos, Colombia, Perú, Costa Rica y Panamá reconocieron el proceso electoral, pero la mayoría de los 33 países miembros lo rechazó porque consideran que se realizaron sin un retorno a la democracia tras el golpe del 28 de junio.

La OEA, que expulsó a Honduras a pocos días del golpe, ha resultado “un poco debilitada en general” por la crisis hondureña, dijo el analista Michael Lisman, de la organización Diálogo Interamericano.

Indicó que la organización siempre ha tenido limitaciones sobre los conflictos en la región, pero “aún puede rescatar su posición” si “suaviza un poco su mensaje y piensa en un sentido más pragmático en el contexto de Honduras”.

Lisman dijo que las elecciones se realizaron pacíficamente con una participación mayoritaria del electorado hondureño.

Señaló que Estados Unidos, por ejemplo, ha condicionado su respaldo al proceso electoral en el marco del Acuerdo de Tegucigalpa-San José suscrito por el depuesto presidente Manuel Zelaya y el gobierno de facto de Roberto Micheletti.

Además de las elecciones y la decisión del Congreso de rechazar la restitución de Zelaya, Estados Unidos espera la formación de un gobierno de unidad nacional y la creación de una comisión de la verdad, como indica el acuerdo.

El analista afirmó, sin embargo, que la prioridad del presidente electo Porfirio Lobo no será su lucha por reingresar a la OEA, sino por lograr la gobernabilidad del país y el reconocimiento de los países vecinos para mejorar el comercio.

El analista del Instituto Cato, Carlos Hidalgo, manifestó que la OEA representa actualmente la visión ideológica de una “izquierda carnívora” representada la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que incluye a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y países caribeños.

Dijo que los “perdedores” en la crisis hondureña son la OEA, Zelaya y la ALBA.

El ganador, expuso, fue el senador republicano Jim DeMint, quien “torció el brazo” a la administración Obama para que reconozca las elecciones sin necesidad de una restitución de Zelaya.

Tras lograr esa promesa, DeMint levantó su obstrucción que había mantenido en el Senado para la confirmación de Arturo Valenzuela como subsecretario de Estado para Asuntos Hemisférico.

Hidalgo dijo que el gobierno de Obama afrontó primero la crisis con un “ingenuo” discurso de concertación y multilateralismo, pero esa meta se complicó porque la región está “plagada” de gobiernos populistas, antidemocráticos y antiestadunidenses.

Larry Birns, director del Consejo para Asuntos Hemisféricos (COHA), sostuvo que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, mostró “dignidad” al tomar una posición basada en principios y que la institución hubiera estado “mortalmente herida” si hubiera respondido a los intereses de Estados Unidos.

Afirmó que queda pendiente analizar el nivel de abstencionismo en las elecciones que, en caso de que sea reducido, complicaría los intentos por desconocer el proceso electoral.

Birns indicó que Estados Unidos “estuvo tarde” en la cancelación de la asistencia a Honduras tras el golpe y se demoró para calificar como golpe militar la expulsión de Zelaya.