El Internet y la seguridad informática en América Latina

Internet se ha convertido en un canal de comunicación indispensable alrededor del mundo, incluida América Latina. Si bien su penetración no se asemeja a la de Estados Unidos, Europa, Japón o Corea del Sur, la red informática mundial sigue creciendo de manera sostenida en la región, al tiempo que empieza a cobrar importancia la seguridad digital por la proliferación de la piratería informática y otros delitos propios del mundo virtual.

El crecimiento regional de Internet

Internet no se ha expandido en América Latina tanto como en Europa u otras regiones desarrolladas a causa de factores económicos e incluso geográficos, pero ello no ha obstado al crecimiento de la cantidad de usuarios de la red de redes en la última década, particularmente en Chile, Argentina y Venezuela.[1] Según un informe de 2011 del Proyecto AMPARO[2], gestionado por el Registro de Direcciones de Internet para América Latina y Caribe, existen unos 200 millones de usuarios en esta región.

Se trata no sólo de un gran aumento repentino de los hogares conectados, sino también de los denominados “cibercafés” o salas de navegación. En entrevista con COHA, uno de los voluntarios en Honduras del Cuerpo de Paz, una agencia de desarrollo del gobierno estadounidense, explicó que “siempre es posible conectarse a Internet de manera inalámbrica dentro las grandes ciudades. Hay ‘cibercafés’ en prácticamente todos los pueblos medianos e inclusive en algunos de los pueblos pequeños más prósperos.” A escala mundial, tres de cada diez usuarios de Internet se conectan a la red por teléfono móvil, de acuerdo con un artículo de 2010 de Advertising Age donde se cita una encuesta de Nielsen en su informe sobre las nuevas tendencias digitales. Con mayor claridad se observa este fenómeno en Asia Pacífico, donde el 71% de los usuarios se había conectado por teléfono móvil dentro de los 30 días previos a la medición, región a la que siguen Oriente Medio, África y Pakistán con un 68%, América Latina con un 46%, Europa con un 37% y América del Norte con un 34%.[3] Así resulta curioso que América Latina sea una de las regiones con la menor cantidad de usuarios de smartphones o teléfonos inteligentes, pues un reciente informe de Vision Mobile[4] indica que la penetración de los teléfonos inteligentes en América Latina es sólo del 17%, en comparación con el promedio mundial de 27%, lo cual pone de manifiesto las grandes posibilidades de este implemento tecnológico en la región.

Queda claro que el Internet sólo crecerá en los años venideros si las multinacionales de telecomunicaciones logran capitalizar el inexplorado mercado latinoamericano. Por ejemplo, Millicom International Cellular S.A., un operador sueco de telefonía móvil internacional, comenzó en 2008 a prestar sus servicios de tercera generación en Guatemala, Honduras, Bolivia, Paraguay, el Salvador y Colombia. M2 Telecomworldwire informó que, según publicita la empresa, Millicom brinda su gama completa de servicios de tercera generación, inclusive banda ancha móvil de alta velocidad, conexión a la red mediante computadoras portátiles, televisión en teléfonos móviles, descargas de música y video así como video-llamadas.[5]

            Aunque cuesta determinar cuanto tiempo pasara para que algunos países alcancen la capacidad de conexión que actualmente  gozan Europa y partes de Asia. El miembro entrevistado del Cuerpo de Paz señaló que “el acceso a Internet en zonas rurales se limita a los espacios de oficina. Donde vivo, Internet sólo está disponible en la alcaldía y, por si fuera poco, es increíble lo lenta que es. Conozco también a cuatro o cinco personas que se conectan por módem.”

            La latente importancia de los servicios de telecomunicaciones en América Latina, en particular dentro del mundo de los negocios, se ve personificada por la persona más adinerada del mundo: el mexicano Carlos Slim, dueño de América Móvil, el conglomerado de telecomunicaciones más grande de América Latina. Abarca 200 empresas de construcción, venta al por menor, fabricación de tabaco y comunicación, inclusive The New York Times, adquirido con gran fanfarria en 2010. Forbes estimó la fortuna de Slim en 63.000 millones de dólares.[6] Telcel, perteneciente a América Móvil, acapara el 70% de los servicios de telefonía celular en México, mientras que Prodigy Infinitum, otra rama mexicana de América Móvil, es el mayor operador de Internet en el país.[7]

Source: Associated Press

Las preferencias digitales de América Latina

Los usuarios latinoamericanos se inclinan por los medios sociales (Facebook y Twitter) así como por programas de mensajería (Hotmail y Skype). Entrevistado por COHA, un profesor de un colegio secundario de Jalisco, en México, se asombra de que la mayoría de sus alumnos hayan creado perfiles en Facebook y de que hasta algunos estudiantes de nivel primario hayan abierto cuentas allí. Incluso han surgido redes nacionales a imagen y semejanza de tales sitios, como el aceptado Orkut en Brasil. Por su parte, también gozan de popularidad sitios de entretenimiento como YouTube, portales de noticias como Peru.com y canales digitales de cadenas de televisión como Televisa y TV Azteca.

Twitter tampoco se queda atrás y difunde la opinión de celebridades latinoamericanas a sus seguidores en la región. Ronaldo (@ClaroRonaldo), astro deportivo brasileño, se comunica así con 2,5 millones de fanáticos. Roberto Gómez Bolaños (@chespiritorgb), ícono de la comedia mexicana, cuenta con dos millones de admiradores. Y Jaguares, club de fútbol mexicano, substituyó los nombres de sus jugadores en las camisetas con sus pseudónimos en Twitter.[8] Incluso jefes de Estado se suman al movimiento, como Hugo Chávez de Venezuela (@chavezcandanga, con 2 millones de seguidores), Juan Manuel Santos de Colombia (@JuanManSantos, con casi 500 mil) y Ollanta Humala de Perú (@Ollanta_HumalaT, con más de 200 mil). Al margen, se desconoce si son los titulares presidenciales los que manejan su cuenta o sus asistentes.

También la investigación médica es uno de los objetivos de algunos gobiernos en su empeño por explotar los medios sociales. New Scientist informó en 2011 que el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Brasil emplea Twitter para registrar la aparición de casos de dengue y su propagación en el país.[9] La publicación científica precisa que los brotes de dengue se producen en Brasil todos los años en regiones diferentes, pero como las notificaciones pueden demorar semanas en llegar a los centros de salud, se dificulta la tarea de las autoridades sanitarias de determinar adonde asignar sus recursos. Con los mensajes enviados vía Twitter, podría agilizarse considerablemente la comunicación.[10]

Por otra parte, ciertas áreas de Internet son aún terreno yermo en América Latina. Apenas comienza a arraigarse el comercio electrónico en la región, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos y Europa con eBay y Groupon, de modo que las primeras incursiones regionales en el comercio electrónico han logrado un éxito relativo. El sitio iQuiero de Perú vende por Internet todo tipo de artículos, desde lavarropas hasta licor, y entrega las compras a domicilio, pero su alcance geográfico deja aún mucho que desear. En Mercado Libre de México, el álter ego de eBay, se venden productos a particulares y empresas a precios exclusivos. Si bien otros países todavía no se dejan arrastrar por la ola del comercio electrónico, ya se ve a la distancia el crecimiento en potencia del sector en América Latina en los próximos años.

Internet en Brasil

El peridico Financial Times afirmó el año pasado que en 2001 se registraban alrededor de 47 millones de usuarios en Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica; en 2011, 759 millones. En otras palabras, la cantidad de usuarios de Internet de este grupo de países se multiplicó por dieciséis en diez años. Sin embargo, esta cantidad de usuarios representa sólo el 31% de la población conjunta de tales países, un porcentaje paupérrimo en comparación con el 77% de Estados Unidos.[11] Según cifras oficiales, en Brasil había oficialmente 67 millones de usuarios en 2010, aunque los especialistas sostienen que en realidad serían 73 millones.[13] Después de Estados Unidos, Brasil es asimismo el país con la mayor cantidad de usuarios de Twitter. Se reproducen también los  perfiles  de usuarios brasileños en Facebook, aunque a la sombra de Orkut, su popular adversario nacional. Por último, en materia de comercio electrónico, los subscriptores del sitio Peixe Urbano, la versión brasileña de Groupon, reciben por correo electrónico ofertas especiales de productos y servicios.

Piratería informática

No sorprende que los delincuentes vean el mundo virtual en América Latina como la apertura de nuevas posibilidades delictivas. Sin embargo, cuesta determinar qué país se ve más afectado por las estafas electrónicas, los virus informáticos y demás delitos en la red porque generalmente no se registran denuncias al respecto, un reciente informe del periódico mexicano Noroeste sostiene que es México el mayor damnificado por los delitos informáticos en América Latina.[13] Por su parte, según informa el Proyecto AMPARO basándose en datos de Symantec, empresa productora de software, Brasil, México y Argentina fueron los tres países más perjudicados por los delitos informáticos en 2009 y 2010.

            Un problema similar, pero quizás con mayor incidencia, radica en la creciente asiduidad de los ataques informáticos a los sitios web gubernamentales por motivos nacionalistas. Piratas informáticos peruanos y chilenos, por ejemplo, suelen atentar contra las páginas web del gobierno vecino, en particular antes y después de la celebración de encuentros deportivos. En 2007, los piratas peruanos de Rootgroup vulneraron la presencia digital de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile, la Oficina Nacional de Emergencia de Chile y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile.[14] Como contrapartida, en el marco de tensiones diplomáticas por un caso de espionaje en 2009, el sitio web del gobierno de Perú fue saboteado por piratas chilenos, que publicaron insultos chovinistas y la letra del himno nacional de Chile.[15] Por su parte, el grupo de piratas Anónimo y sus pares colombianos acometieron en agosto de 2011 contra el sitio web del gobierno de Colombia, el Ministerio del Interior y de Justicia y el Departamento Administrativo de Seguridad, una ofensiva denominada “Operación Defensa” y realizada en protesta contra la presunta censura del gobierno de Colombia.[16] Lo propio ocurrió en junio de 2011 con diversos sitios web del gobierno de Brasil: bloquearon páginas web del sector privado, asaltaron la base de datos del Ejército Brasileño y publicaron la información obtenida.[17] Se trataría en apariencia de una agrupación de piratería informática internacional brasileña vinculada con LulzSec.

            ¿Quién es el responsable de estos delitos informáticos? ¿Son operaciones independientes realizadas por grupos pequeños de piratas nacionalistas? ¿Qué se ha emprendido contra el robo de información bancaria y otros delitos de índole económica? En la actualidad circula por Perú el virus informático SAPZ, que substrae la información personal del usuario e incluso sus datos bancarios.[18]

Bien podría argumentarse que estos delitos, al alcanzar un alto nivel de complejidad, no son cometidos por piratas que buscan ganar dinero fácilmente, sino ya por organizaciones de mayor alcance. En 2011, la compañía de defensa Southern Pulse advirtió que las organizaciones de narcotráfico como La Familia en México y el PCC en Brasil alistan hackers a fin de que los asistan a perpetrar delitos pecuniarios. Se presume que incluso MS-13, un grupo delictivo centroamericano sin gran competencia informática, estuvo involucrado en la distribución de software malicioso en América Central a fin de hacerse de datos bancarios y falsificar tarjetas de crédito.[19]

            La guerra contra el narcotráfico en México tampoco es ajena a la virtualidad. Uno de los blogs o bitácoras digitales más populares en México, el “Blog del Narco” (http://www.milcincuenta.com ), brinda información sobre la actividad más reciente del crimen organizado mexicano. Aun los Zetas, una de las agrupaciones delictivas más peligrosas del país, se han enfrentado contra el mundo digital. En 2011 fue hallado decapitado el moderador de un foro de debate anónimo de Internet, homicidio atribuido a los Zetas.[20] En otra oportunidad, Anónimo amenazó, en un video publicado en línea, con tomar represalias contra los Zetas si no liberaba a uno de los miembros del grupo de piratas que había secuestrado.[21] Se cree que los Zetas cedieron y la amenaza no se concretó.

            Una circunstancia similar se observa en Guatemala: la publicación elPeriódico informa que han surgido ciertos blogs abocados a desenmascarar a los presuntos miembros de la Mara Salvatrucha, blogs como Justicia Final (http://justiciafinal.blogspot.com ) y La Calaca de la Muerte (http://lacalacadelamuerte.blogspot.com ). Según especula la publicación, de los blogs se ocuparían las bandas criminales rivales, pues sólo se revela información de los miembros de la Mara Salvatrucha.

            Por último, en América Latina se han producido también controversias legales relativas al contenido publicado en línea. En 2009, la cantante argentina Virginia da Cunha entabló una demanda contra Google y Yahoo de Argentina: aducía que ambos motores de búsqueda le habían ocasionado daño moral por mostrar su nombre y fotografías de su cuerpo cada vez que los usuarios buscaban contenido pornográfico. El mismo año se falló en primera instancia a favor de la demandante y se ordenó a las compañías abonarle daños y perjuicios y eliminar de sus resultados todo sitio web con contenido sexual, erótico o pornográfico vinculado con el nombre o la imagen de la cantante.[22] No obstante, en 2010, se revocó la sentencia en segunda instancia y se resolvió que los motores de búsqueda serán responsables de difamación exclusivamente en caso de que se los haya puesto en conocimiento de la ilegalidad del contenido y no hayan procedido a su eliminación.[23]

Seguridad informática

Preocupa en América Latina la parsimonia estatal en el enjuiciamiento de los delincuentes informáticos, pues las fuerzas policiales latinoamericanas carecen generalmente de los medios necesarios. En entrevista con Business News Americas, Stu Bradley, director del departamento de estafas y otros delitos económicos de SAS, empresa productora de software, explicó que los piratas informáticos en China y Rusia concentran sus actividades cada vez más en América Latina, pues allí se encuentra poco desarrollada la correspondiente estructura antidelictiva[24], es decir, uno de los problemas en América Latina es la falta de organizaciones de seguridad dedicadas a combatir la estafa virtual.[25]

            Una de las excepciones es Brasil, donde en 2010 se creó el Centro de Defensa Cibernética del Ejército Brasileño[26], con 20 oficiales y 30 proyectados hacia fines del 2011. Su comandante, José Carlos dos Santos, indicó que baraja la posibilidad de que el Centro aliste piratas informáticos[27] y que el enrolamiento habitual se efectúa exhibiendo la labor del Centro y proponiendo la visión de una carrera exigente e interesante.[28] Según dos Santos, desde principios del 2012 será obligatorio que los jóvenes oficiales militares sepan de informática y que esta medida alcanzará también a los sargentos.[29]

Desafíos virtuales como desafíos reales

Del informe de 2011 de Southern Pulse se desprende que el surgimiento de Internet profundiza la complejidad del delito en América Latina, particularmente en un momento en que se alienta a la región a concentrarse en amenazas más reales, como los homicidios o el narcotráfico.[30] En otras palabras, la piratería informática es rara vez prioritaria para las fuerzas del orden público, dada la tangible presencia del narcoterrorismo, los carteles mexicanos y demás manifestaciones de la violencia. Resulta difícil que los países latinoamericanos dispongan del presupuesto, y así del personal y la tecnología, que se precisa para lanzar ofensivas contra el delito virtual equiparables a las campañas emprendidas contra el delito real, más allá de la encomiable iniciativa brasileña. Si bien atrae a gobiernos y empresas la idea de subcontratar su seguridad informática con compañías internacionales, quizás les sería más asequible invertir, a la manera del Ejército Brasileño, en el joven talento de sus propios hackers nacionales.

            Aunque el arraigo de Internet no es tan profundo en América Latina como en otras regiones del mundo, la tendencia virtual es perceptible con mayor intensidad a medida que los paises de habla hispana , en su mayoría, avanzan hacia el auge económico. Serán cada vez más los niños y adolescentes avezados al uso de computadoras portátiles, teléfonos inteligentes y todo otro punto de conexión con este mundo virtual y globalizado. Por ende, es  lógico priorizar la seguridad informática y cerciorarse de que evolucione a la par de este creciente mundo virtual.

Source: Associated Press