EL GANADOR DE LAS ELECCIONES EN EL SALVADOR

Daniel Joya, Comentarista Invitado para el Consejo de Asuntos Hemisféricos.

Como se esperaba, no hubo ganador en las elecciones del pasado domingo 2 de febrero en El Salvador. Prevaleció el ausentismo al votar tan solo un 53% de personas registradas en el padrón electoral frente al 62.9% que lo hicieron en la anterior elección presidencial. En otras palabras, ninguno de los candidatos en contienda enamoró lo suficiente a la masa votante tanto para hacerla acudir masivamente a las urnas como para que emitiera los votos definitorios de resultados en primera vuelta. Datos preliminares reportan una caída de alrededor de medio millón de votos con relación a las elecciones de 2009. No funcionó la lógica de que por haber ahora un número mayor de empadronados la afluencia de votantes se incrementara. Todo apunta a que estas elecciones las ganó el desencanto reflejado en la no comparecencia de votantes, sumado a abstenciones y anulaciones cuyos números están pendientes de ser reportados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Si bien la izquierda estuvo cerca del 50% más uno requerido para ganar, sumando los votos de la derecha esta rebasarían por un pelo al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), lo cual insinúa que quizás haya una especie de empate técnico que pone al tercer lugar en situación de ventaja para negociar con cualquiera de los dos grandes partidos que siguen en la disputa. En un escenario tan difuso y atendiendo estrictamente a las formulas participantes, ¿cuál de estas podría considerarse ganadora?

¿Sería ganador Salvador Sánchez Cerén, el candidato del partido de izquierda (FMLN) quien contra todos los pronósticos de sus adversarios y analistas de moda, quien más logró acercarse a la victoria, con prácticamente un 49% de preferencia entre los votantes?

Es de notarse que El Profe, como cariñosamente llaman los militantes del FMLN a Sánchez Ceren, con esa personalidad introvertida, de poco discurso, ausente a los cuestionamientos de los medios y viejo Comandante General de la ex guerrilla, superó la consideración de candidato débil que algunos le atribuyeran. Ceren aprovechó el andamiaje, emblemas y recursos de su partido para situarse en una cómoda ventaja de 10% respecto de su adversario Norman Quijano. Aunque la relación entre el FMLN y la gente de la coalición Unidad todavía no garantiza la adhesión de votos en una segunda vuelta, el FMLN mostró ser el partido político con mayor fuerza, cohesionado, opulento y con una capacidad de convocatoria formidable. Resta que ahora el FMLN se acerque a pescar votos en aguas que no son tradicionalmente suyas, dado que estiró toda su potencia intentando ganar en la primera vuelta pero sin lograr romper un resultado favorable. Esta podría ser considerada para el partido rojo una situación de ganapierde o pierdegana dependiendo desde la óptica en que se mire.

¿Habrá sido ganador el Dr. Norman Quijano, actual Alcalde de San Salvador y candidato del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), quien enfrentando más retos que ventajas arrancó casi un 39% del consolidado de votos a nivel nacional?

Es de recordarse que la maquinaria del FMLN, conociendo que la estrategia de Quijano se centraba en hacer campaña basado en su propia figura y no la del partido Arena, instituto político cargado de un historial nada agradable entre los votantes, arremetiera con todo para descalificarlo y deslegitimar cuanto rodeara al candidato, incluidos sus asesores Francisco Flores y JJ Rendón. El primero fue expuesto a la luz pública como un expresidente corrupto y al final obligado a retirarse de la Campania proselitista, en tanto que el segundo, privado de la facultad de entrar al territorio de la república, pues pesa contra él una orden de captura emitida por los venezolanos. Fue difícil para Quijano superar el pasado oscuro de su partido y confrontar las denuncias del Presidente Funes contra Francisco Flores, su mano derecha, tampoco pudo competir Quijano contra la solvencia financiera de Alba Petróleos, proyecto económico del FMLN que anduvo repartiendo ayudas directas durante toda la campaña proselitista. Mucho menos pudo este candidato bregar a tiempo con las diferencias internas que lesionaron a la derecha desde la perdida electoral en 2009. No obstante, los datos de San Salvador no fueron desastrosos para Quijano, sobre todo si se considera su precipitosa caída con motivo de desalojar a centenares de vendedores ambulantes del centro capitalino. Aparentemente Quijano ha perdido ya que se ve poco favorable que consiga acortar y superar la distancia entre él y Sanchez Ceren; no obstante, si una significativa parte del abstencionismo fue Arenero, las próximas dos o tres semanas se perfilan decisivas para que el candidato Arenero persuada a sus votantes para que no se queden en casa el próximo 9 de marzo.

¿Pudo también haber sido ganador el expresidente Elías Antonio Saca, quien obtuvo más del 11% de votos y que ahora le otorga la capacidad de negociar su apoyo en la segunda vuelta al partido que le presente la mejor oferta?

Recordemos que Saca fue expulsado del partido Arena luego de la derrota electoral de 2009, así que su campaña no le quedó de otra que basarla en repetir que era el único candidato con verdadera experiencia en el Ejecutivo y en acolchonarse en el remanente de capital político que acumuló con la permanente cruzada mediática que permeó su presidencia del país. De haberle salido el experimento se rumoraba que el Presidente Mauricio Funes sería el siguiente en relanzarse para el 2019 y así se entraba en una especie de carrera política de relevos y contra relevos. Las contradicciones entre la derecha, así como los acuerdos de entendimiento con el partido FMLN y las especuladas alianzas de Saca con el actual Presidente de la Republica facilitaron la conformación de una alianza que le permitió competir para un segundo periodo presidencial. Vale la pena mencionar que Unidad, conformada por el Partido de la Esperanza (PES, antes PDC), Concertación Nacional (CN, antes PCN) y la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana, fraccionada de Arena) no fue un dispositivo granítico y simétrico con la fuerza suficiente para lograr el segundo lugar que hubiese propiciado posibilidades reales para que Saca pasara a la segunda vuelta, en la cual según las poco confiables encuestas, Saca resultaba electo en cualquiera de los escenarios. En la práctica, Unidad se conformó como una reunión de intereses montados para contrapesar al partido Arena y agenciar a la “derecha moderada” un espacio para competir en las elecciones del 2015.

Se avecina pues, un segundo round electoral, quien obtenga al menos un voto de diferencia sería declarado el ganador para gobernar El Salvador durante el próximo quinquenio, los pactos y alianzas están por armarse en las próximas cuatro semanas. Veremos que tanto impactan la segunda ola de propaganda electoral a los votantes indecisos, a los que se abstuvieron, a los anuladores y a la gran masa de electores que prefirió no ejercer el sufragio en primera vuelta. Queda claro que todos los electores, activos y pasivos, con su conducta manifestaron a los partidos en contienda que gane quien gane, no habrá un cheque en blanco.

Daniel Joya, Comentarista Invitado para el Consejo de Asuntos Hemisféricos.

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