El Comercio: Latinoamérica también estuvo bajo la lupa de Kennedy

August 28, 2009
Olga Imbaquingo
El Comercio

Edward Kennedy fue el político más influyente de los últimos 50 años en la vida pública, social y hasta del glamour estadounidense.

Actas y leyes para cerrar la brecha entre los blancos y los negros, cuotas de inmigrantes provenientes de países que sufrían opresión y guerras, medidas a favor de los refugiados, respaldo al avance de las libertades civiles y defensa al derecho al voto son algunas de las medidas que tienen el sello del León del Senado, como se lo conocía a Kennedy.

Latinoamérica también estuvo bajo la lupa de este político demócrata que para la media estadounidense era considerado demasiado liberal. “Su influencia fue más allá de las fronteras y cada vez que golpeamos su puerta pidiéndole sus buenos oficios a favor de la democracia o en contra de la violación de los derechos humanos, él siempre estuvo para ayudarnos, por más humildes que fueran las causas”, dijo Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos, quien cultivó una amistad de varias décadas con el senador.

Kennedy, recordó Birns, siempre criticó la política de lucha antidrogas de Estados Unidos porque la consideró costosa y que exigía muchos sacrificios a los países pobres. El artesano de las alianzas era capaz de, por ejemplo, hacer una cena su casa para el presidente Vinicio Cerezo de Guatemala y convencer a los republicanos que llegaran hasta allá pese a la resistencia que tenían en contra de ese gobierno. “Era el mejor artesano para construir alianzas”, dijo Birns.

Sus esfuerzos llegaron hasta Chile denunciando a la dictadura de Augusto Pinochet y logrando la liberación de varios presos políticos. Las dictaduras argentinas también merecieron repudio por la violación a los derechos humanos y el ataque agresivo en contra de la minoría judía.

Esto al final se tradujo en lograr que se prohíba la venta de armas a las dictaduras en la región y Kennedy fue el propiciador.

La familia Kennedy, con John F. Kennedy como el primer presidente en la Casa Blanca, visibilizó a los católicos en un país de amplio dominio protestante y el último patriarca del clan se fue sin lograr dos grandes sueños: una ley que garantice salud para todos y una ley de inmigración que abra el camino a la legalización de unos 12 millones de indocumentados que viven en el país.

“En Massachusetts estamos tristes. Aunque aquí no tenemos realeza, Teddy fue nuestro último príncipe que supo trabajar en la búsqueda del bien común. Nos estamos preguntando quién lo va a sustituir y va a tener el carisma de este hombre inigualable”, dijo Jerry Villacrés, quien en Boston trabaja como el punto de convergencia entre las distintas comunidades de la ciudad.