Argentina abraza la esperanza progresista con desafíos en el horizonte

Columna de Opinión

Juan Pablo Vacatello
Desde Washington DC

Pocos segundos después de las 9pm del pasado domingo 27 de octubre, el gobierno saliente de Mauricio Macri anunció los primeros resultados oficiales. Una primera lectura indicaba que los números eran claros e irrefutables. Con el 65% de los votos escrutados, la fórmula de unidad conformada por Alberto Fernández y Cristina Fernández ganaba con los porcentajes suficientes para evitar una segunda vuelta electoral, 47% para el Frente de Todos, y 41% para Juntos por el Cambio. Con el correr de las horas la distancia se amplió, 48,1% versus 40,37% con el 97.13% escrutado[1]. Sin embargo los resultados estuvieron lejos de los 15 o 20 puntos porcentuales pronosticados por las encuestadoras y las primarias abiertas y obligatorias realizadas el pasado 12 de agosto.

16 millones de argentinos son pobres

Sabemos que el resultado no es menor. Han sido cuatro años de un modelo de exclusión, de destrucción del aparato productivo nacional, duplicando el desempleo desde el 5,2% a cifras por arriba de los dos dígitos, de un 10,6% según la medición en septiembre de este año[2]. El uso de la capacidad instalada (es decir, el potencial de producción del país) se ubica en el 62%[3], habiendo sido casi plena en 2015. La inflación está desbandada alcanzando un 54,5% interanual en septiembre[4], y la moneda nacional se ha devaluado alrededor del 85%, de $9,50 pesos  a alrededor de $60 pesos por dólar estadounidense[5]; y con un crecimiento irresponsable de la deuda pública externa. Y, sobre todo, se ha registrado un aumento descomunal de la pobreza, entre cuatro  y cinco millones de nuevos pobres en solo cuatro años (desde un 29% de pobreza en 2015, entre 11 y 12 millones de pobres, cuando asumió Macri[6]), con un índice nacional en 2019 superior al 35,4%, equivalente a casi 16 millones de argentinos[7].

Todo esto en términos económicos. No estamos hablando, siquiera, de los golpes de timón en términos políticos o de generación de derechos. El fuerte acercamiento con los Estados Unidos (deja vu de las relaciones “carnales”[8] de los 90 ) le ha dado la espalda a los procesos latinoamericanistas de la primera década del siglo XXI, dió el golpe de gracia a la Unasur junto al resto de la derecha continental, dando forma al grupo de Lima y la avanzada del poder hegemónico en la región.

La victoria es importante, fundamental. Se le ha ganado a un gobierno que ha tenido un poder plenipotenciario, teniendo de su lado las instituciones públicas, los medios de comunicación, el poder judicial, los terratenientes y los bancos, dueños del capital. Recuperar las llaves del Estado es un primer paso.

Victoria contundente pero no holgada

Al mismo tiempo, estos resultados tienen un lado inquietante y preocupante. Algo no está funcionando en el proceso clásico de las clases medias empobrecidas durante gobiernos de derecha que se vuelcan a expresiones populares en mayorías plenas. La magnitud del desastre económico y político hacía imaginar una victoria más holgada.

Las preguntas que quedan flotando son muchas, y deberíamos tratar de encontrar respuestas antes de encarar el proceso de re-transformación de la sociedad. ¿Cómo se explica que, entre el gobierno neoliberal y los candidatos de extrema derecha, hayan sumado más del 43%[9]? ¿Cómo combatir el discurso engañoso de las derechas modernas en tiempos de post-verdad? ¿Qué hacer con el poder judicial, históricamente manejado por las oligarquías, en épocas de “lawfare[10]”?

Una primera lectura nos indica que, entre los poderes fácticos y el mensaje engañoso de las derechas modernas, nos han robado “las banderas”. 

Macri deja un país quebrado

El nuevo gobierno se encuentra ante un escenario complejo, el país quebrado, la capacidad productiva destruida, los precios de los commodities desinflados, intereses de deuda impagables al Fondo Monetario Internacional (FMI) y los prestamistas privados, al borde del default; y a la vez, con la necesidad urgente de dar respuesta a 16 millones de pobres e indigentes, y con la inequidad en aumento. 

Los Fernández deberán administrar las expectativas de la mitad del país que apoyó el regreso de un modelo de inclusión y de expansión de derechos sociales, que le exigirá resultados inmediatos. Al mismo tiempo, deberán combatir el discurso del poder hegemónico apoyado por la otra mitad del electorado.

Un nuevo modelo centrado en el bien común

Se vienen tiempos difíciles. Queda claro que si se quiere transformar  el modelo vigente, se deben realizar cambios más estructurales.  No alcanzará con incentivar el consumo y reactivar la economía, ya de por sí objetivos complicados ante esta coyuntura. Quizás el primer paso sea la restructuración del sistema impositivo, que se enfoque en impuestos progresivos a los altos ingresos empresariales e individuales, como así también a la riqueza, disminuyendo el peso de los tributos regresivos al consumo.

Igualmente es necesario un replanteamiento de los objetivos como sociedad. La estructura mercantilista neoliberal del sujeto consumidor está demasiado arraigada. El gran desafío del nuevo gobierno será tratar de modificar este modelo por uno donde la vida humana en comunidad se encuentre en el centro de la escena y la solidaridad con el más necesitado sea el valor y objetivo fundamental. Un real cambio cultural. Como dijo hace varios años la nueva vicepresidenta electa Cristina Fernández, “la Patria es el otro”.

Juan Pablo Vacatello es licenciado en administración, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Especializado en políticas públicas de vivienda, forma parte de diversas juntas directivas de organizaciones no gubernamentales en el área metropolitana de Washington, DC.


Notas de pie de página

[1] “Elecciones 2019: Los resultados de las elecciones en todo el país”. https://www.clarin.com/politica/resultados-elecciones-2019-quien-gano-argentina_0_fAmHiiJe.html

[2] “La tasa de desocupación alcanzó el 10,6% en el segundo trimestre del año y afecta a más de 2,1 millones de personas”. https://www.infobae.com/economia/2019/09/19/la-tasa-de-desocupacion-alcanzo-el-106-en-el-segundo-trimestre-del-ano-y-afecta-a-mas-de-21-millones-de-personas/

[3] “Subió a 62% el uso de la capacidad instalada de la industria argentina en mayo”. https://www.telam.com.ar/notas/201907/375705-subio-a-62-el-uso-de-la-capacidad-instalada-de-la-industria-argentina-en-mayo.html

[4] “La inflación argentina repuntó hasta el 4% mensual en agosto”. https://elpais.com/internacional/2019/09/12/argentina/1568310356_760861.html

[5] El Economista América – Argentina. https://www.eleconomistaamerica.com.ar/cruce/USDARS

[6] “Para la UCA, hay 13 millones de personas en la pobreza”, 1 de abril de 2016. http://www.telam.com.ar/notas/201604/141656-uca-pobreza-indigencia.html

[7] “La pobreza subió al 35,4% y ya alcanza a 15,9 millones de argentinos, según el Indec”. https://www.infobae.com/economia/2019/09/30/la-pobreza-subio-al-354-y-ya-alcanza-a-159-millones-de-argentinos-segun-el-indec/

[8] Término empleado por el canciller argentino Guido Di Tella durante el gobierno de Carlos Saul Ménem para referirse a las relaciones entre el gobierno argentino y estadounidense.

[9] Al cierre de esta publicación con el 97,20% del escrutinio provisorio la fórmula de “Juntos por el cambio” suma 40,4% de los votos, la fórmula del frente “NOS” (plataforma conservadora, antiabortista) suma 1,7% de los votos y la fórmula del frente “Despertar” (Derecha libertaria) suma 1,5% de los votos, totalizando 43,6% de los sufragios.

[10] Término empleado para explicar el uso de las posiciones de poder en el poder judicial como forma de guerra contra los gobiernos en un marco de legalidad institucional.