A. Latina, lejos de la agenda política

Tras dos debates presidenciales y a 24 días de las elecciones en EE.UU., América Latina es la gran ausente. No es que ha faltado tiempo para debatir sobre política exterior, sino que cuando de este tema se trata, en Washington imperan las coyunturas: Iraq, Irán, Afganistán, Pakistán, Israel, Rusia y China.

Aún con este déficit de presencia pública de Latinoamérica en esta campaña electoral, tanto Barack Obama como John McCain sí tienen sus agendas para el sur. Diplomacia es la apuesta que de los demócratas en la región. Libre comercio es la carta que quieren seguir jugando los republicanos.

Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos, tiene trazado el mapa por donde él cree que transitarían Obama o McCain en Latinoamérica. “Con McCain nada va a cambiar. No habrá diálogo con Cuba a menos que Castro desaparezca. Si Chávez no somete a las reglas de Washington, seguirá en el eje del mal”.

Agrega que los tratados de libre comercio “tendrán un impulso agresivo. Será una política simplista, basada en el instinto de hegemonía. Es decir, lo mismo del presidente George W. Bush”.

Desde la orilla republicana no será más de lo mismo, será “mejor de lo mismo”, según Otto Reich, ex secretario de estado adjunto para la región y asesor del candidato republicano. “Mi historial es trabajar con nuestros amigos y plantar cara a los que no lo son. Así será nuestra relación con Latinoamérica”, dijo McCain a una radio en Miami.

Birns tiene alguna esperanza de que con Obama sea algo diferente. “Obama habla de la necesidad de hablar con los gobernantes; quiere usar la diplomacia de manera constructiva”. El analista basa su optimismo en el hecho de que Gregory Craig es el asesor demócrata para América Latina. “Es un hombre con buen
criterio”.

Madeline Albright, ex secretaria de Estado y asesora de Obama, ha insistido en que para Obama “es esencial tener relaciones bilaterales. Todas las relaciones con los países latinoamericanos pasarán por el diálogo”.

La Convención Demócrata fue un atisbo de lo que sería la administración Obama para Latinoamérica. Una docena de embajadores fue invitada para debatir sobre las relaciones norte-sur. Uno de ellos fue el embajador del Ecuador Luis Gallegos. Según él, los asesores de Obama insistieron que “democracia, oportunidades y seguridad serán los elementos que definirán a la relación de Estados Unidos con los países de la región”. El tema de las drogas estuvo en la agenda. “La visión de Obama es que se introduzca el concepto de corresponsabilidad, porque no solo es la venta de drogas, sino de armas y otro tipo de delitos que aumentan la delincuencia y la pobreza”. Además, a través de sus consejeros Obama dejó entrever que le preocupa que las relaciones con América Latina solo se haya concentrado en el debate de los tratados de libre comercio como la gran solución a los problemas.

En Washington, no se refleja el cambio de Latinoamérica en los últimos años. “No se mira la presencia de Brasil como un poder regional”, dice Birns. Pese a la pobreza, la región está en mejores condiciones económicas y ya no es tan dependiente de EE.UU. “Se necesita una nueva diplomacia”.

Los latinos sí ‘pesan’
Obama y McCain se disputan cada voto y el de los hispanos recién naturalizados es uno de sus objetivos. En 2004, hubo 4 millones de hispanos naturalizados en edad de votar. Hoy, hay más de 5 millones, según un análisis que hizo el Centro Hispano Pew, tomando como referencia las estadísticas del censo nacional.

Estos votantes son particularmente importantes en estados donde se pronostican elecciones reñidas, como Florida y Nuevo México, indicó Jeffrey Passel, demógrafo del Pew. “En sitios donde la situación se presenta peleada, marcarán la diferencia”, expresó Passel.

Los registros de votantes, encuestas con personas que se acaban de naturalizar en media docena de estados, indican que Obama puede beneficiarse.