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Council On Hemispheric Affairs
Monitoring Political, Economic and Diplomatic Issues Affecting the Western Hemisphere
Memorándum a la Prensa 03.40
2 Julio 2003

 

Probable Enfrentamiento Político en las Elecciones Legislativas y Gubernamentales del Domingo:
México en la Encrucijada de la Democracia

• Los resultados de la votación proporcionarán una evaluación importante de la eficacia de las reformas políticas y económicas del Partido Acción Nacional (PAN) e, indirectamente, de los logros y de la reputación del Predidente Fox entre el electorado.

• El liderazgo conservador y pro -negocios del PAN favorece la privatización y la centralización del podel federal. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha reaccionado a esto desplazándose del centro hacia la derecha y adoptando una plataforma similar a la del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y a varios partidos pequeños que se inclinan hacia la izquierda que sostienen los derechos de los trabajadores, una económia doméstica controlda por el público y un gobierno decentralizado que acentúe el control popular.

• Si el resultado de las eleciones concuerda con las predicciones, el PAN no podrá ganar la mayoría de las bancas. Otro congreso divido paralizará el proceso político y garantizará el estancamiento político de México con Fox por tres años más. Para hacer efectivo su programa legislativo de vigorosas reformas estructurales económicas, Fox debe comprometerse con los partidos de izquierda.

• La apatía política y el alto nivel proyectado de ausentismo del votante indican que los partidos tendrán que distinguir más sus plataformas para destacarse en la carrera presidencial del 2006.

• Con una América latina más independiente y económicamente significativa, Washington tendrá que reexaminar su relación con México, especialmente en áreas problemáticas tales como el TLCAN y los crecientes lazos entre México y Brasil.

 

México, Fox, y el Partido Acción Nacional en la Encrucijada

El Domingo, los mejicanos elegirán nuevos representantes para la cámara baja del congreso nacional y gobernadores en varios estados importantes. Los elecciones representan para la nación una buena oportunidad para reevaluar su actual dirección y ayudar a determinar su rumbo político. En el 2000, la audaz plataforma y el encanto magnético de Vicente Fox, así como el deseo intenso de cambio político de la gente, lo llevó al poder. El PAN substituyó al régimen de 71 años del PRI, que había sido profundamente afectado a lo largo de los años por los escándalos y la corrupción.

La victoria de Fox le dio una oportunidad única para reformar el paisaje político de México e introdujo muchas nuevas propuestas tales como la creación de un millón de puestos de trabajo y la mejora de la infraestructura nacional de transporte con sociedades entre los sectores púbico y privado. En una esfuerzo para alcanzar sus metas, él ha propulsado fuertamente a la nación por un camino previamente planeado de privatización y desarollo industrial rápido. Sin embargo, con las inversiones extranjeras desapareciendo, un tipo de cambio inestable y una mayoría de centro-izquierda en las dos cámaras del congreso, su ambiciosa agenda ha sido senteciada al fracaso. Su aversión evidente hacia el compromiso le ha traído la áspera crítica de muchos en el sector financiero, incluyendo Guillermo Ortíz, el presidente del Banco de México. Aún más, se le ha hecho difícil llevar a México hacia una era de democracia multipartidaria. Aunque él ha tomado varias medidas loables tendientes a purgar la nación de su corrupción política, todavía tiene que implementar las reformas definitivas que facilitarán el cambio duradero. Aunque Fox todavía goza de grados relativamente altos de popularidad, en parte debido al carisma que el encuestador Guillermo Valdez denomina “efecto Fox”, muchos lo ven como “simpático pero no eficaz” según las palabras de Soledad Loaeza de la Universidad de México.

Las fallas políticas de Fox podrían haber sellado el destino de su partido. Como no puede convencer al congreso del mérito de sus planes, su dirección menos que eficaz ha infligido un serio daño a la imagen pública de su partido: según la mayoría de las encuestas, incluso la fotaleza del PAN, Nuevo León, elegirá casi ciertamente a un gobernador del PRI este Domingo. Por otra parte, con cada nueva encuesta de opinión pública, se hace menos probablemente que México elija a muchos representantes del PAN como para alcanzar a una mayoría en la cámara baja del congreso. Fox, que una vez se alineó con personas famosas como Gorbachev y Mandela, no ha podido negociar un compromiso entre los dos partidos, impidiendo que el PAN deje de lado su dura postura económica para examinar alternativas a la depresión de tres años de México.

Los otros partidos de México se disponen a hacer una reaparición. Mientras que las reformas planeadas por Fox no se pueden materializar en la situación económica actual, muchos mejicanos han perdido la fe en el PAN y han empezado a mirar a otros partidos. El PRI, una vez el apoyo principal secular y nacionalista de la política mejicana, ha podido rehacer con éxito su imagen como partido de centro-izquierda. Los partidos puramente izquierdistas, tales como el PRD, el Partido del Trabajo (PT), y México Posible (PMP) están llegando a ser populares. Muchos mejicanos los ven como la mejor representación de sus intereses y lo mejor para crear un México más fuerte en el futuro. Si la votación es conforme a las predicciones, el PRI va a dominar la legislatura mejicana otra vez. A menos que el PAN vuelva a pensar su estrategia política y pueda resolver un arreglo funcional con los partidos de la oposición para formar coaliciones o aprobar la legislación bipartita, el gobierno no podrá alcanzar un consenso sobre el futuro de la nación. Parece ser inverosímil que una nueva dirección surja en cualquier final del espectro politico de la elección, y es probable que el estancamiento político de México continúe por otros tres años.

Además, la lealtad firme del PAN hacia su districto electoral político conservador ha hecho inverosímil que el partido gane la elección presedencial 2006. Como Fox está dispuesto a hacer sacrificios para negociar un compromiso mutuamente conforme, es probable que encuentre difícil de realizar sus valientes promesas de campaña en la segunda mitad de su término. Con el renombre creciente de candidatos potenciales tales como el alcalde del PRI extensamente aclamado en Ciudad de México Andrés Manuel López Obrador y la habilidad del PRI para consolidar su poder formando alianzas con partidos más pequeños, parece ser que el siguiente presidente de México se inclinará a la izquierda.

El resurgimiento de la izquierda en México podría tener una influencia significativa en la dirección de la política externa de México. Es posible que la era de la dominación económica por corporaciones transnacionales y financieras poderosas esté terminando. Fox ha dejado de poner en efecto la estrategia del PAN para basar la economía de México en una mayor orientación hacia el libre cambio, junto con relaciones más cercanas con instituciones financieras internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional. En vez de abrazar al ALCA sostenido por los EEUU, México pondría más atención a los arreglos comerciales latinoamericanos tales como Mercosur, utilizando la cooperación creciente entre Ciudad de México y Brasilia.

 

La apatía del Votante Compromete la Elección

Para Fox y el PAN, la apatía y el antagonismo del votante hacia el proceso político han probando ser extremadamente depresivas. A pesar del hecho de que los once partidos políticos de México se han combinado para gastar $500 millones de dólares de los fondos públicos en los anuncios de campaña, las encuestas proyectan que solamente un 50 por ciento de los ciudadanos participarán en las elecciones, un nivel abismalmente bajo en México, incluso para eleciones en el medio del período. Aunque el voto, supervisado por el Instituto Federal Electoral (IFE), resultará muy probablemente lo menos susceptible a manipulación en la historia de México, sus ciudadanos todavía aparecen extremadamente cautelosos con respeto a un fraude en la elección. Los anuncios recientes, patrocinados por el gobierno federal, que ofrecía el presidente Fox impulsado a la gente a votar, han creado una controversia porque la gente lo ve como promociones del fondo público para el PAN. También han enojado el público y han dañado más a Fox y a la reputación de su partido. Además, a pesar de la lucha entre los partidos sobre cuestiones significativas tales como la privatización y el control sobre las agencías federales, las campañas políticas generalmente han fallando en capturar la atención pública. Algunos votantes se han volcado a los partidos más pequeños, que ofrecen alternativas más radicales a las plataformas corrientes, pero la mayoría generalmente ha ignorado todos los desarollos políticos. Aunque la votación es técnicamente una obligación de la ciudadanía, la incapacidad de los partidos para distinguirse y el estancamiento en curso del gobierno han convencido a votantes de que su voz esté llegando a ser cada vez más inaplicable.

 

Diversos Modelos Propuestos Para La Revitalización Económica

La cuestión principal en la campaña es la pobreza que impregna cada sector de la sociedad mexicana. Los hechos revelan una realidad devastadora: según el banco mundial, más del 45 por ciento de la población vive en la pobreza (definida como recibiendo una renta de menos de $2 por día) y más de diez por ciento vive en la pobreza extrema (menos de $1 por día). El empleo es de poca ayuda: el salario mínimo le da una fracción del dinero necesario para mantenerse en el nivel más básico de subsistencia. Incluso un sueldo de la función pública es escaso; el policía y los funcionarios tienen que aceptar los sobornos para mantenerse. Esta realidad ha conducido a una depresión profunda entre la clase obera, que ve su condición actual como permanente. Sin embargo, los partidos del espectro político que dan cuenta de la lucha contra la pobreza no pueden consistir solamente en el soporte de programas del servicio social. Claramente, la solución requiere crear más trabajos y levantar la calidad de empleo. Sin embargo, mientras que Fox reconoció esta realidad económica en su campaña del 2000, falló en producir un cambio verdadero: no solo no honró su promesa de crear un millón de nuevos trabajos, sino permitió la desaparición de 250,000.

Los partidos se diferencian en cómo alcanzar la revitalización económica necesaria. Reunidos detrás del eslogan “quitar los frenos del cambio”, el PAN ha reiterado su compromiso a construir fuertes empresas domésticas. El partido planea ampliar la provisión de trabajadores expertos haciendo efectivas inciativas en educación vocacional y facilitando el crecimiento de industrias de alta technología. Simplificando las regulaciones que gobiernan a las decayentes maquiladoras y otros negocios que son poseídos por compañías extranjeras, el PAN espera crear trabajos que hagan provechoso al sector industrial fomentando la construcción de fábricas nuevas. Finalmente, prevén que México llegará a ser un líder en el negocio lucrativo del eco-turismo. Aunque los trabajadores manejan los motores del desarollo económico, con la dirección del PAN será el capital de inversión que estimulará el desarollo y la extensión de una industria provechosa de la exportación y de la importación.

En contraste con el acercamiento de arriba hacia abajo del PAN, el PRI, el PRD y los partidos más pequeños estan abrogando a los intereses de la mayoría de la población para formar sus planes de recuperación de la economía. Los trabajadores y los granjeros no han tenido fe en un México corporativo por muchos años, sino que han apoyado las inciativas de populistas y a los políticos del PRI o el PRD. Rechazando la noción panista del “ejecutivo industrial responsable,” estos partidos han tomando una postura decisivamente favorable hacia los intereses de los trabajadores y apoyan la negociación colectiva y más leyes de trabajo igualitario. Para los partidos, el empleo, no los beneficios brutos, será el componente más importante de la revitalización económica nacional. La meta general de la estrategia económica de la izquierda es el fortalecimiento de los trabajadores industriales a través del apoyo político a los aumentos de sueldo y las uniones de trabajadores. Una generación de trabajadores fortalecidos revitalizará la clase media de México. Las empresas pequeñas, la llave a la competencia microeconómica que caracteriza un mercado sano, serán apoyadas por préstamos federales microcredit y un código impositivo simplificado.

Mientras el recomienzo de los mercados es una prioridad significativa de la izquierda, los partidos también prometen proteger a las ventajas a largo plazo. Para los partidos, la seguridad social tiene que ser salvaguardada a toda costa, no dejada de lado por oficiales miopes. Semejantemente, con la política izquierdista, el gobierno tendrá que atravesar una revisión intensiva antes de reclamar la propiedad privada bajo leyes de expropiación forzosa. La meta general de los partidos izquierdistas es mejorar el poder adquisitivo de los mejicanos, que había desaparecido durante la recesión económica global. También, instituyendo la campaña propuesta del PRI para reforzar el sentido del nacionalismo económico, México evitará que los puestos de trabajo sean perdidos a los países como mano de obra barata y podrá proteger sus intereses económicos en el extranjero de mejor manera. Fortaleciendo a dueños de empresas pequeñas nativas, México, con un gobierno de centro-izquierda, podría subscribir a políticas de reforma que podrían ayudar a reedificar su mercado interior quebrantado y contribuir al crecimiento de la clase media. Bajo tales partidos, trabajadores ordinarios y gente de negocios de pequeña escala serán la base para la recuperación económica del país.

El PRI y los grupos más izquierdistas han adoptado enfoques semejantes para ocuparse de los problemas del sector agrícola doméstico de México. Para garantizar la soberanía económica, México necesita ser capaz de proveer para su propia gente.

Sin embargo, la corrupción, la marginalización, y los establecimientos políticos agropecuarios han obsctaculizado por muchos años la prosperidad de los pequeños granjeros. Con las ganancias caídas, muchos granjeros han tenido que salir de sus campos para buscar un susteno en las áreas urbanas ya atestadas. Para responder a las necesidades de los granjeros, la mayoría de los partidos de oposición apoyan el reemplazo de los grupos regulativos privados por agencias públicamentes responsables del gobierno. Con las propuestas izquierdistas, el gobierno federal invertirá en áreas rurales difundiendo la tecnología moderna, decretando medidas para proteger los recursos de tierra y agua de la contaminación y de las prácticas peligrosas de cultivo, y otorgando préstamos de desarollo a comunidades pequeñas y aisladas. El PRI y los otros partidos revitalizarían el mercado doméstico de la agricultura por medio del aumento de las tarifas y un gran programa federal de subsidios para evitar que las cosechas locales sean socavadas por una superabundancia de importanciones extranjeras. Simultáneamente, el gobierno federal protegería el mercado interior contra las consecuencias deletéreas del libre cambio. Para manejar mejor las distintas necesidades de las diversas áreas rurales, el gobierno federal podría decidir la aplicación de una política de “federalismo fiscal,” permitiendo a los gobiernos municipales la aplicación de las iniciativas más específicas para tratar los distintos desafíos de cada área. La meta de estas reformas es reconocer el papel económico integrante que los granjeros juegan en prevenir la declinación de las regiones agrícolas de México.

 

Cómo Servir Mejor al Pueblo

El otro asunto importante en la elección que viene es cómo dirigir la democracia mejicana en una manera eficiente. Una multitud de grupos minoritarios tales como indígenas, mujeres y campesinos, han sido mal representados en la política por décadas. Además, como han demostrado recientes encuestas, la frustración popular con el sistema político y la falta de confianza en los políticos han llegado a niveles increíbles. Aunque Fox y su administración han desafiado a la corrupción que infesta la estructura del gobierno, todavía tienen la tarea de mejorar la eficiencia y la responsabilidad. El sistema judicial sufre por las regulaciones que se aplican desigualmente y que cambian sin aviso cada año. México debe insistir en que su gobierno sea legítimo realizando reformas que afecten todos los niveles de la sociedad.

El PAN apoya una reducción en la burocracia, incluyendo una disminución de los representantes de la cámara baja de 500 a 400. Para el partido, un gobierno más central sería más capaz de proveer la dirigencia necesaria para implementar los reformas de Fox. Estas reformas harían más responsable a la estructura financiera nacional con la eliminación de programas pródigos. Sin aumentar los impuestos, el gobierno podría realocar fondos a programas de desarrollo y servicios sociales. Además, el PAN dice que el gobierno debe simplificar las leyes impositivas, castigar la evasión de los impuestos y eliminar las excepciones y los privilegios. Para aumentar la participación política, el PAN intenta legitimar el proceso electoral dando más autoridad y autonomía al Instituto Federal Electoral.

Al contrario, el PRI y los partidos izquierdistas intentan hacer transparente al gobierno y responsivo a las necesidades del público mejicano. Como el PAN, proponen reforzar el IFE y hacer más justas y competitivas las elecciones con reformas económicas a las campañas. Intentando aumentar la participación pública, los partidos proponen abrir el proceso de legislativo de aprobación del presupuesto federal y de cambio de la estructura impositiva a la revisión del público. Estos cambios permitirán a los distintos sectores expresar sus quejas. Proponen también dar más autoridad a la justicia federal para que puedan perseguir la evasión del impuestos y las violaciones de los derechos civiles.

El PRD y los pequeños grupos izquierdistas proponen un gobierno decentralizado, que ilustra un compromiso más fuerte que el PRI a la participación popular. Para atacar los desafíos con mas eficiencia, los partidos desean fortalecer los gobiernos municipales y estatales y aumentar las organización comunitaria. Respondiendo a la acumulación excesiva de poder en el ejecutivo durante la administración de Fox y la incapacidad de trabajar con el congreso para hacer reformas, algunos partidos han apoyado limitaciones al poder de la presidencia. También quieren distinguir más profundamente entre las prerrogativas del poder ejecutivo, judicial y legislativo. El PRD propone que los representantes tengan la capacidad de llamar a los miembros del gabinete ante el congreso para indagar sobre las actividades de los departamentos, como lo hacen en los Estados Unidos.

 

El Futuro de México

A pesar de que Fox ha promocionado al PAN como un partido de cambio, sus ideas sobre la reforma pueden no ser lo que los mejicanos quieren. Aunque tiene una historia de escándalos, corrupción y el desunión interna, el público todavía podría buscar un líder en el PRI. Los méxicanos también podrían considerar el PRD izquierdista o a algunos grupos radicales más pequeños para su representación efectiva, aún dudando de la seriedad de las reformas propuestas por los éstos.

Las consequencias de la elección van a afectar no solo la imagen personal de México, sino su posición en la escena mundial. Casí con certeza, un México izquierdista no buscará tanto el apoyo financiero internacional y los mercados extranjeros. En su lugar, se construirá una mercado doméstico de distintas maneras. Con los lazos debilitados entre Bush y Fox como resultado de la negativa de Fox a unirse a la “coalición de la buena voluntad”, México ya no quedará escondido tras la sombra de Washington. En su lugar, empezará a formar relaciones regionales con países de niveles económicos similares, como Brazil y Argentina. Los Estados Unidos podrían encontrarse mal preparados para encarar una nueva realidad. Un México con una economía independiente no va a sucumbir tan fácilmente a las corporaciones poderosas de los Estados Unidos. Quizás en el futuro, nuestro vecino del sur dejará de ser el lacayo que creemos.


 

Este análisis fue preparado por Alan Cordova, investigador asociado del Consejo de Asuntos Hemisféricos. Realizado el 2 de Julio de 2003. Traducido por Julia Bocca, Laura Orrico y Alan Cordova.

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